LA VOCACIÓN

A los 4 años, aprendí a leer y a escribir. Fue espectacular, mágico, arrollador…, el principio de mucho. De casi todo.

En mi vida hubo un antes y un después desde el mismo instante en el  que pude, al fin, ir por la calle, de la mano de mis padres, leyendo, uno tras otro, cuantos carteles, rótulos, placas de calle o plaza, me iba encontrando… Y, en cuanto supe escribir, sentada en la mesa del comedor, a la sombra de la vecina Sagrada Familia, me puse a “contar” las cosas que ocurrían en mi vida de entonces.

Llegó la edad de las vocaciones. “¿Qué quieres ser de mayor?”.Siempre respondí: “escritora”.

MIS LIBROS

QUÉ ESCRIBO

Escribiendo en Benicassim

Escribir tiene, para mí, cierto componente mágicamente vital. Vivo en el mundo real, cierto, pero todo me resulta mucho más real -y, acaso, más comprensible y soportable- cuando transformo fragmentos de esa realidad en un relato. 

Escribo relatos. Cortos. 

Mis libros nacieron en la “Era del Papel”.

Pero han renacido; se han incorporado a la “Era Digital”.

ELLOS; LOS LIBROS

"EL PLANETA MART" (en lengua catalana)

PREMI CAN TURRÓ DE CONTE INFANTIL, ALCÚDIA (MALLORCA), 1991

En 1991, dejé de escribir en mi máquina de escribir eléctrica y empecé a hacerlo en mi primer ordenador, un Amstrad, modelo 8256.

Ese mismo año, mandé a un concurso -el “Premi Biblioteca Can Torró”, de Alcudia, Mallorca-, un cuento. Y, ese mismo año, recibí una llamada telefónica -al fijo, claro. No, todavía no existían los móviles-: había ganado el premio.

Había escrito “El Planeta Mart” de un tirón. Lo escribí de noche, atrapada en la sencilla historia de un niño, Pere, que se escapa de casa una noche de verano y recorre solo las calles de su pueblo de veraneo -remotamente inspirado en Mura-, hasta encontrarse con Tomeu -la versión masculina de mi abuela Rosa-. 

De la mano de Tomeu, Pere descubre, al lado de la Luna, un punto rojo… Marte -mi planeta favorito con la Tierra-. 

En sus idas y venidas, aparecen unos pocos personajes más: Marteta -la vecina que le gusta a Pere-, Anna, la geganta -“Ana, la giganta”, inspirada en la dueña de un bar de Vic que, a mí, de niña, me impresionaba mucho por su estatura-, Maria -la abuela de Pere-.

En realidad, lo que escribí una nocha, de un tirón, llevaba mucho tiempo madurando en alguna parte de mi cabeza.

En 1993, la editorial Moll, de Mallorca, lo publicaba en su colección “Titelles”, con ilustraciones de Aina Bonner.

La edición digital llega ahora en una versión que respeta el texto original. 

EDICIÓN DIGITAL

"FRAGMENTS D'UNIVERSOS PETITS" (en lengua catalana)

En 1995, una pequeña y recién nacida editorial, El Clavell, de la mano de Genís Morillas y Esperanza Servais, aceptó publicar un libro con una colección de mis relatos.

Hasta entonces, todo lo que escribía, lo escribía, todavía, en mi Amstrad 8256. Pero el mundo había cambiado. La revolución tecnológica, que había empezado unos años antes, ya estaba en la calle. Mi querido 8256 no era compatible con ningún otro ordenador del mundo. Así que tuve que transcribir todos mis relatos y, a la espera de un ordenador nuevo -llegaría con los Reyes Magos del año siguiente-, me instalé en El Clavell, delante de su ordenador -y es estrictamente exacto hablar de “un” ordenador; no había otro-.

Al final, la colección quedó compuesta por un total de 11 relatos, en el que cada relato era, en rigor, un fragmento de universo -un fragmento de un universo distinto en cada relato-. Creo que es así como concibo la realidad: como la convivencia de universos infinitos, tantos como individuos y tantos como esos individuos crean cuando nos relacionamos los unos con los otros

 

Los universos de todos los relatos son universos menores, con historias corrientes de gentes corrientes, sin héroes ni heroínas, con algún personajillo mezquino, alguno brillante, casi heroico… Y como supongo que, en el fondo, sigo pensando que el bien siempre gana al mal -y ya lo pensaba en ese lejano 1995-, los personajillos mezquinos se ven derrotados en su mezquindad, y los brillantes…, bueno, los brillantes sobreviven con alguna herida.

La portada y las ilustraciones interiores de aquella edición, las hizo Pedro Alférez Canós.

El libro, terminado, salió de máquinas del 22 de Noviembre de 1995.

Aparentemente, era el principio de una gran aventura… Sin embargo, aparentemente, fue el final.

Ahora, los 11 relatos renacen, sobriamente, desnudos de ilustraciones -huérfanos, quizás-, pero con los textos originales.

EDICIÓN DIGITAL