EL PODER DE LA PALABRA: LA ORATORIA, UN ARTE

Marco Licinio Craso , “Craso el Triunviro”

EL PODER DE LA PALABRA: LA ORATORIA, UN ARTE

LA ÉPICA DE LA PALABRA DICHA

“El que sabe pensar pero no sabe expresar lo que piensa está al mismo nivel del que no sabe pensar”

Pericles, 495-429 a.C. Orador, militar y magistrado

LA ORATORIA Y EL CINE: NUESTRA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Puede que al oír la palabra “oratoria”, nos remitamos a la imagen de un señor romano -o griego-, con túnica, hablando con los abrazos abiertos -la penetración del cine en cierta imaginería común es muy poderosa-. O puede que también pensemos en las películas y series “de abogados”, dónde, tarde o temprano, algún letrado -a veces, algún acusado-, pronuncia un discurso contundente.

Inspirado por la obra de William Shakespeare, “Julio César”  (1599), Joseph Mankiewicz dirige, en 1953, una película del mismo título.

En ella, Bruto -interpretado por James Mason-, después de haber participado, también él, en el asesinato de Julio César, se dirige al pueblo para explicarle las razones de su participación en el crimen.

Sin apartarse del hecho principal, Bruto aborda grandes cuestiones: libertad vs. esclavitud, dictadura vs. república, honors vs. deshonor, en un “constructo” brillante

En 1982, James Mason forma parte, también, de “El Veredicto”, película dirigida por Sidney Lumet . Pero, en este caso, interesa el alegato que interpreta Paul Newman, encarnando al abogado Frank Galvin.

Este alegato es la “redención” de Galvin después de años de decadencia personal y moral, es su reconciliación con valores esenciales aplicados a escenarios reales: el poder de las instituciones sobre la opinión de individuos, el poder de los medios de comunicación para manipular la opinión del público, el derecho a la intimidad, el derecho a la propia redención, la pureza del individuo, la pureza de la ley.

 

El efecto de escenas como éstas, en las que un individuo solo concita la atención de “todos” para desarrollar un relato inteligente, con un hilo perfecto, de principio a fin, de ideas confrontadas a hechos, es un impacto emocional al que, muchos, hemos sucumbido; un impacto emocional que ha contribuido a nuestra formación ideológica y conceptual, y a nuestra percepción del mundo.

Justo es decir que, si bien se ha recurrido a estas escenas cinematográficas, no podemos obviar el origen literario que las inspira: filósofos clásicos y sus reflexiones están en la base de quienes recrearon, con el paso de los siglos, estos monólogos -directores y guionistas, actores, de una formación rigurosa y capaces de construir y reconstruir, con los elementos adicionales del cine, discursos brillantes y profundamente vinculados a la esencia humana y sus inquietudes-.

PORQUE… ¿QUÉ ES LA ORATORIA?, ¿PARA QUÉ SIRVE?. LA COMPETENCIA LINGÜÍSTICA

Del lat. oratorius; la forma f., del lat. oratoria.

1. adj. Perteneciente o relativo a la oratoria, a la elocuencia o al orador.

2. f. Arte de hablar con elocuencia.

3. f. Género literario que se concreta en distintas formascomo el discursola disertaciónla conferenciael sermónetc.

                                                    RAE -DLE

Clara Campoamor, 1888-1972. Abogada y política.

La oratoria es una forma de articular el pensamiento, primero, en un diálogo interno para ordenar las ideas y pensamientos y alinearlos con objetivos y propósitos, escogiendo la forma de discurso, y se traduce, después, en esa expresión oral, dirigida a un público, con variadas intenciones aunque tres serían comunes a cualquier ejercicio oratorio: exponer las propias ideas, convencer e inducir a la acción.

De entre estas tres intenciones -exponer, convencer, inducir a la acción-, la primera y última es “inducir a la acción”.

Así pues, la “acción” debe estar claramente pensada con anticipación, pues, de lo contrario, el discurso puede resultar una entelequia intelectualizada sin una interpretación clara, suficientemente insertada en la realidad.

Sin embargo, la seducción del orador puede convertir un discurso vacuo, escondido en una intelectualización formal y artificiosa, en instrumento de acciones que, por la imprecisión del orador -premeditada o no-, pueden ser erráticas, con objetivos dispersos y bajo un fundamento sin la necesaria sustancia -aunque contengan esencia, pues, sin ella, el “producto” no funcionaría-.

No es cosa menor hablar de la “esencia” que un orador “exitoso” siempre debe tener presente y debe saber compartir para que la audiencia reconozca ese “universo común”, ese “punto clave”, el “conector” que, de un modo u otro, les convierte -siendo muchos y diversos como individualidades-, en un “colectivo”.

Asimismo, identificada esa “esencia” y, construyendo, a partir de ella, el discurso, regresamos a un contrapunto no menos esencial; identificada la “esencia”, ahora hay que dotarla de “forma” y, para evitar el discurso vacuo -referido un par de párrafos antes y con la excepción de intenciones premeditadas y, como tales, “sospechosas”(¿por qué un orador, premeditadamente, no hace “bien” su trabajo y no construye un discurso con la solvencia deseable?)-, hay que recurrir a la consciencia sobre la “competencia lingüística”.

 

Hablar de “competencia lingüística” es hablar, entre otros autores, de  Noam Chomsky

Chomsky establece, con respecto al acto de habla, aspectos relacionados con la habilidad y el entrenamiento de esa habilidad  por parte de los hablantes.

Así, la “competencia lingüística” está relacionada con el conocimiento y dominio en el uso de una lengua; frente a esta concepto, el lingüista introduce otro, la “performance” lingüística o “realización” del acto comunicativo.

Noam Chomsky , 1928. Lingüista y creador de la "Gramática Generativa".

Un orador -y los “oyentes” debieran ser conscientes de ello-, puede actuar desde la “competencia lingüística, es decir, desde la base fundamentada de su conocimiento de la lengua, o puede elegir -si está capacitado para ello-, llevar a cabo una “performance”, o la “realización” del acto comunicativo. 

Máxima eficiencia: el orador con “competencia lingüística” y capacidad de realización -o “performance”-. 

Mínima eficiencia: el orador que sólo dispone de una de las dos capacidades -o habilidades-.

Curiosamente, un análisis detallado de distintos casos, podría sorprendernos al observar que frente a la eficiencia, la eficacia, en esta materia, puede funcionar con independencia de la eficiencia del mensaje y del orador…

LA RESPONSABILIDAD DEL ORADOR. LA RESPONSABILIDAD DEL ESPECTADOR. FORMACIÓN EMOCIONAL.

Cierto es que, sobre el orador, recae una responsabilidad notable: si quiere provocar una acción, ha de calcular, desde el compromiso ético, las consecuencias. Y he aquí que se nos plantean cuestiones muy interesantes -y relevantes-: ¿qué es el compromiso ético?, ¿qué es la ética?, ¿tiene la ética ideología?.

Al mismo tiempo, el espectador no es, en rigor, sólo espectador. Es un receptor al que se interpela y de él depende cómo responder a esa interpelación. Porque, de nuevo, el “compromiso ético” puede tener algo qué decir al respecto, porque el receptor podrá obrar -por acción o inacción- con respecto a aquello que el orador le ha compartido.

Escuchar con sentido crítico, precede la asunción de las acciones venideras.

Así, hablamos de “formación emocional” o la manera de practicar el equilibrio entre los sentimientos, las ideas, su ordenamiento y expresión, y las acciones que de todo ello se deriven. Es el “empoderamiento” individual frente a uno mismo y al colectivo, favoreciendo el consenso entre el “yo” y el “nosotros”, aproximándonos, como sociedad, al concepto de sociedad democrática.

¿SE PUEDE APRENDER A SER UN ORADOR?…, ¿Y A SER UN “RECEPTOR” DE ORADORES?

¡Por supuesto!. 

Frente a la dotación natural de cada individuo -cuestión de habilidades y capacidades-, existe la facultad de “aprender”.

 

El aprendizaje significa “entrenamiento” a partir de unas bases de conocimiento y su “conexión” con las habilidades y capacidades de cada individuo. Este es un principio general, pero perfectamente aplicable, también, a la oratoria y en las dos posturas que se pueden adoptar con respecto a ella: la del orador y la del receptor.

En esencia, el objetivo es desarrollar un amplio y profundo sentido crítico que, con dosis de curiosidad, facultan para reconocer las cualidades propias y, también, las carencias, cuidando de las primeras y dominando las segundas -memoria, recursos lingüísticos, formación cultural, definición de objetivos, capacidad de análisis, empatía, comunicación no verbal, etc.-, todo ello, a partir del conocimiento referencial -análisis de oradores y de sus mensajes-, para poder actuar, nosotros mismos, como oradores y/o receptores.

Y es que, en efecto, a lo largo de nuestra vida podemos precisar ser oradores -por nuestra actividad profesional, asociativa, política, etc, etc, actividades en las que hemos de dirigirnos a grupos de personas-, y, al mismo tiempo, a lo largo de nuestra vida seremos, a menudo, receptores de la oratoria de algún interlocutor -en nuestra actividad profesional o asociativa si formamos parte de equipos de trabajo, o como ciudadanos ante la actividad política, etc.-.

Así pues, sí, podemos aprender a ser oradores y a ser receptores de oradores; dos posturas que asemejan las dos caras de una misma moneda. ¿Quieres aprender…?.

EL LIBRO DIGITAL: EL IMPERIO DE AMAZON

EL LIBRO DIGITAL. EL IMPERIO AMAZON. EDICIÓN DIGITAL. LIBRO EN PAPEL. MMMM…

Una autora con la que estoy trabajando me dijo, desde el primer momento, cuando su libro era sólo un índice de temas a tratar, que ella apostaba directamente por la edición digital: quería poder ofrecer su libro a un precio económico a cuántos más lectores mejor; no sentía ninguna presión por publicar en una editorial convencional. Su claridad, me iluminó. Fue uno de sus “empujones” definitivos, los que te llevan a cruzar los prejuicios que están limitándote.

¡Y vaya si he cruzado una frontera!.

EL LIBRO MECÁNICO DE ÁNGELA RUIZ ROBLES (1949)...

ÁNGELA RUIZ ROBLES (1895-1975)

Ángela nació en 1895, en Villamanín (León), y murió en El Ferrol, en 1975. Fue maestra, pedagoga, escritora e inventora de este libro mecánico que se considera un precedente del libro electrónico y que patentó en 1949. 

Es cierto que leyendo la descripción que la propia Ángela hace de su invento se reconocen algunos de los propósitos que el libro electrónico pretende cumplir… 

«aligera el peso de las carteras de los alumnos, hace más atractivo el aprendizaje y adapta la enseñanza al nivel de cada estudiante. Portátil, que pese poco, de uso en casa y en el colegio, con la posibilidad de adaptarse a alumnos de todos los niveles y a los que tengan problemas de visión. Apoya al aprendizaje con sonidos. Enseña varios idiomas. Facilita el aprendizaje en la oscuridad incorporando luz. Da soporte para que otros maestros añadan sus propios materiales y aminorar costes».

Parece que Ángela nació “antes de tiempo” y, a la vez, que era muy consciente de que los tiempos -los suyos-, eran tiempos de progreso, coincidiendo con un momento histórico que sí fue capaz de reconocer su talento inventor, aunque no encontró financiación para la producción de su prototipo.

LLEGA EL LIBRO ELECTRÓNICO

PARA LEER EN ARTILUGIOS ELECTRÓNICOS

El hipertexto – https://es.wikipedia.org/wiki/Hipertexto -y Roberto Bousa o Michael Stern Hart – https://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Har   – y su “Proyecto Gutemberg – https://es.wikipedia. org/wiki/Proyecto_Gutenberg -, construyeron, ellos sí, el libro electrónico.

Y LLEGAN LAS PLATAFORMAS DIGITALES DE EDICIÓN + VENTA DE LIBROS DIGITALES -Y OPCIÓN LIBRO EN PAPEL POR ENCARGO-.

EL FALSO DEBATE: LIBRO PAPEL vs. LIBRO DIGITAL

Un estudio publicado en 2010 -basado en más de 70.000 casos de 27 países distintos- comprobó que criarse en una casa con muchos libros era una enorme ventaja a futuro para los niños: su rendimiento escolar era superior y sus carreras académicas duraban, en promedio, tres años más que las de quienes crecieron en casas sin libros. ¿Qué pasará en el futuro, cuando en una casa haya muchos libros pero estos sean intangibles? 

(https://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/Libro-papel-ebook-Ventajas_0_871763263.html)

Si bien es indiscutible que, actualmente, la población se divide entre los que “no somos nativos digitales” y los “nativos digitales”, cualquier otra frontera siempre me ha parecido inquietante y ampliamente cuestionable.

Ya he tratado esta cuestión, varias veces, en mi colaboración con HoyOnline Agency – como en el siguiente post:  https://hoyonline.tv/comunicacion-digital-de-algoritmos-y-biologia/ -, y aquí, de nuevo, vuelvo a ello; ahora desde la perspectiva de los libros.

Es cierto que quienes hemos crecido con libros en papel, podemos experimentar más resistencia a utilizar soportes electrónicos para leer, porque estamos habituados a la relación sensorial con el libro: su tacto, su olor…, formando un todo en la experiencia lectora. Y, seguramente, un nativo digital puede construir con más naturalidad su experiencia lectora a través de la electrónica. Pero esta es una cuestión de hábitos, de costumbres.

Otra cuestión es el prestigio que sigue asociado, de forma más o menos generalizada -y generacional-, al libro en papel: “el libro en papel tiene calidad” . Pero, ¿es cierto?, ¿o es un prejuicio?

Cada vez tiendo más a pensar que es un prejuicio del que yo misma he participado, en parte porque el libro digital está asociado a la auto edición y, la auto edición, está asociada al escritor que no consigue ser publicado por una editorial porque su obra es mala. ¿Sí?. Y, ¿esto es cierto?, ¿o se trata de otro prejuicio?.

A estas alturas, francamente, creo que se trata de otro prejuicio -y no porque no haya escritores terribles que, en efecto, publican en plataformas digitales que, para publicar un libro, no establecen criterios de calidad, sino de formato-.

También es cierto que autores noveles -o “experimentados” pero desconocidos-, han encontrado en las plataformas digitales la posibilidad de publicar sus obras sin pasar por el habitualmente lento calvario de las cribas editoriales. Han sido autores que han encontrado una forma independiente de dar a conocer su obra -y poder llegar a venderla en cantidades llamativas-.

Algunos han recabado el interés del mercado editorial que ha pujado por ellos, de manera que ahora publican digitalmente, sí, pero también en papel, ambos formatos bajo un sello editorial -véase el caso de Rut Nieves, por ejemplo, que empezó auto editándose y ahora publica en Planeta-, mientras otros autores, como Gregorio Hernández, prefieren seguir auto editándose (- https://elpais.com/elpais/2018/06/08/escaparate/1528463277_551347.html -).

 

Autores como Stephen King o Arturo Pérez Reverte -por escoger dos autores exitosos y de calidad en sus respectivos géneros-, con una larga trayectoria en la edición convencional, publican digitalmente porque “lo digital” impregna completamente nuestra sociedad, y, finalmente, hoy por hoy, conviven las ediciones en papel y las digitales. La apuesta digital de ambos es muy interesante e incontestable: sus libros a precios asequibles y al alcance de todos.

Así pues, el LIBRO DIGITAL HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque proporciona libertad a los autores para publicar, con buenas regalías y con un mercado que es inmediatamente mundial -aunque con la conveniente posibilidad de publicar pensando en el mercado potencial de la obra-… 

EL LIBRO DIGITAL HA LLEGADO porque hay lectores que han incorporado significativamente en sus vidas la compra digital de libros digitales…, y porque una plataforma como Kindle tiene presente que algunos lectores seguimos prefiriendo los LIBROS EN PAPEL, así que nos permite comprar, digitalmente y por encargo, nuestro ejemplar en papel. 

Y HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque el modelo de las plataformas de auto edición ya ha sido replicada por editoriales convencionales: el autor y su obra siguen pasando la criba editorial (de ella hablaremos en un próximo post), pero la edición y venta pasa por el papel y el libro digital.

Es por todas estas razones que, como coach literaria recomiendo a los autores con los que trabajo que tomen en consideración, la edición digital de su obra. 

Y yo misma, como autora, he recuperado uno de los títulos que publiqué en el siglo pasado -wow, ¡cómo sigue sonando eso del “siglo pasado”!-, y lo he auto editado en Kindle Amazon. 

¿Quieres leerlo?. Podrás hacerlo digitalmente, pero también podrás encargar un ejemplar en tapa blanda. ¿Qué tal?. ELIGE Y DALE AL BOTÓN.

(NOTA: es un libro en catalán, la otra de mis dos lenguas maternas)

 

FRAGMENTS D'UNIVERSOS PETITS

EDICIÓN PAPEL

EDICIÓN DIGITAL

¿QUIERES QUE PREPAREMOS JUNTOS TU PROPIA EXPERIENCIA LITERARIA?
¿QUIERES QUE PREPAREMOS TU PROPIA EXPERIENCIA EDITORIAL?

PUES DALE AL BOTÓN Y HABLAMOS

ESCRITORES CON ALMA DE “TRAPEROS”

EL ESCRITOR ES, POR NATURALEZA, COLECCIONISTA DE TRAPOS

Cierta iconografía envuelve a los escritores, situándolos en medio de un orden desordenado o abiertamente instalados en un desorden irresoluble. 

Es la iconografía de los escritores “traperos”.

El despacho de Einstein que, aunque famoso como científico, era también escritor

PERO, ¿QUÉ ES UN ESCRITOR "TRAPERO"?

Vayamos por partes. Recordemos, en primer lugar, qué es un “trapero” -¿o habría que decir qué “era” un trapero?-.

Un trapero es una persona que se dedica a recoger, comprar y vender trapos y otros objetos usados. 

El oficio, en rigor, no ha desaparecido, aunque sí que, en algunos lugares, ha mudado de forma y se ejerce de manera distinta a la que algunos probablemente recordamos -es una cuestión de edad; yo bajaba los periódicos viejos, envueltos en un pañuelo de fardos (“mocador de fer farcells”), al trapero que había en mi misma calle, casi a los pies de una Sagrada Familia, entonces, paralizada-.

Pañuelo fardero (mocador de fer farcells)
Presentación clásica
Versión "customizada"

Un escritor -sin adjetivos-, es aquella “persona que escribe”. 

Pero, ¿de dónde obtiene el escritor el material que alimenta su escritura?, y ¿qué hace con ese material?. 

Ya tratamos, en cierto modo, estas cuestiones en un post anterior https://mercemartiarolas.com/de-la-idea-a-la-accion-trabajando-la-comunicacion/

Pero, en esta ocasión, vamos a intentar hacerlo desde esta otra perspectiva: la del origen de la materia literaria.

Y ES QUE, SÍ, LOS ESCRITORES SOMOS "TRAPEROS"

Y lo somos porque “recogemos” y “compramos” trapos propios y ajenos -y otros objetos usados-, vivimos -iconográfica y mentalmente, sobretodo mentalmente- con todo ese material y, en un momento dado, lo transformamos en materia literaria. Después, en algún caso, queremos “vender” el resultado.

LA MATERIA DE LA INSPIRACIÓN: DE TRAPOS Y OTROS OBJETOS.

HABLA EL MAESTRO GARCÍA MÁRQUEZ

-y su sobrino Roberto-

García Márquez en Cartagena de Indias, año 2004

Ninguna aventura de la imaginación tiene más valor literario que el más insignificante episodio de la vida cotidiana

                     Gabriel García Márquez (1927-2014)

Uno de los sobrinos de García Márquez, relató, para la Fundación Gabo, de dónde extraía su tío la inspiración para los personajes e historias que recreó en su obra literaria:

“Torres García contó que en la familia García Márquez existía la vieja costumbre de que los adultos se reunieran en la casa de su abuela para narrarse las diversas anécdotas que les había ocurrido en los días que llevaban sin verse. “Era una tradición oral que Gabo bautizó como ‘Rincón Guapo’, que era la reunión de todos sus hermanos o de algunos de sus hermanos, y en esas reuniones normalmente se recreaban las vivencias que ellos habían tenido en Sucre, Aracataca, Barranquilla o en cualquier parte en donde habían vivido. Historias que luego él, después de escucharlas, las iba adaptando a su mundo literario”.

AMIGOS Y AMIGAS, ESCRITORES TODOS, AMONTONEMOS TODO LO QUE PODAMOS -LO SEPAMOS O NO-.

AMONTONEMOS PERSONAS, BUENAS Y MALAS, FEAS Y GUAPAS, QUERIDAS Y ODIADAS...

AMONTONEMOS OLORES Y SABORES, TACTOS, RUIDOS Y MÚSICAS...

¡AMONTONEMOS COMO BUENOS TRAPEROS!

PORQUE LLEGARÁ EL DÍA EN EL QUE TODA NUESTRA CHATARRA ALIMENTARÁ NUESTRA ESCRITURA...