¿QUÉ DEMONIOS ES EL “COACHING” LITERARIO?

"PERO, ¿TÚ QUÉ ES LO QUE HACES?"

De vez en cuando, hay quien me hace esta pregunta y, mucho me temo, hay muchas otras personas que no llegan a preguntármelo, pero que no, no saben lo que hago. 

Este es un asunto  al que llevo tiempo dándole vueltas. Al fin y al cabo, si me dedico a la comunicación, debiera ser capaz de lanzar mensajes que fuesen suficientemente esclarecedores acerca de aquello a lo que me dedico.

Pues bien, voy a dedicar este post a explicarme a mí misma. Tal vez así, me explique también para vosotros.

 

Cuando imaginas cómo te ven los demás
Disculpadme. He de pensar.

CUESTIÓN PRIMERA: ¿POR QUÉ UNA PALABRA EN INGLÉS PARA DENOMINAR ESTE OFICIO?

El equilibrio en los usos de las lenguas no siempre es fácil en un mundo globalizado

Interesante cuestión ésta. Interesante porque aunque yo la uso para mí misma…, no me siento del todo cómoda utilizando un anglicismo. Bien, en realidad no es un anglicismo; es, literalmente, una palabra en inglés.

En mi opinión -y como filóloga hispánica-, sería igualmente válida -o más-, la palabra “entrenamiento”. 

Pero… sí, hay un “pero”. El oficio que intento explicar se ha extendido bajo la denominación,”coaching literario”…  ¿Qué pasaría si utilizase mi palabra favorita y hablase de “entrenamiento literario”?, ¿se me entendería mejor o peor?, y, digitalmente -ya sabemos la importancia de las “keywords”, ¿verdad?, o sea, de las “palabras clave”-, ¿me encontrarían quienes buscan en la red a alguien que les “entrene” literariamente?

Evaluar el peso del marketing -otra palabra inglesa- en mi expansión profesional, me lleva a confrontar mi propia naturaleza: a ratos, obstinadamente empeñada en revelarme contra el sistema, a ratos dócilmente comprensiva con él.

Ilustración de ©David Navascués

Mientras tanto, esta cuestión pone el foco, una vez más, en la convivencia del español -o el catalán, mi lengua materna- con el inglés. 

No es una convivencia igualitaria, evidentemente, y mientras se procura preservar a unas de la otra, al mismo tiempo surgen iniciativas tan interesantes como la creación de un diccionario “espanglish” -sí, en EEUU-, y un proyecto tan sorprendente como la traducción de “El Quijote” a la “lengua” “espanglish” -de Ilan Stavans-.

http://www.rfi.fr/es/cultura/20160311-la-convivencia-del-espanol-e-ingles-plantea-nuevos-desafios-lingueisticos

CUESTIÓN SEGUNDA: ¿PERO QUÉ ES EL "COACHING LITERARIO"?,¿PARA QUÉ SIRVE?

El “coaching literario” es un método de trabajo que ofrece a los escritores los recursos y las herramientas para poder llevar a cabo su proyecto de escritura.

No todo en la escritura es inspiración. También es trabajo, constancia, persistencia... aprendizaje permanente

La escritura es una práctica extendida, pero también está muy extendido el complejo del “yo no sé escribir”. Probablemente, es un complejo a menudo no del todo justificado, aunque sí es cierto que “escribir” requiere de atención, técnica y algo de inspiración.

Siempre que escribimos lo hacemos con un propósito. El más elemental: comunicarnos. Y, después, se generan otros objetivos: queremos dirigirnos a alguien, por escrito y para algo.

Podemos querer crear una obra literaria, por ejemplo, porque somos escritores y tenemos una novela, unos cuentos o poemas que escribir.

También podemos seguir las sugerencias del “branding” y el “marketing” que recomiendan, a empresarios y profesionales, que escriban un libro como instrumento de prestigio y promoción.

O formamos parte de grupos de trabajo -porque los lideramos, por ejemplo-, y necesitamos elaborar comunicaciones escritas.

O queremos ser “copywriter”, porque tenemos una salida profesional en la comunicación digital.

Etc., etc., etc….

La escritura genera, a veces inesperadamente, escenarios de incertidumbre

Si EN EL PRIMER CASO se puede presuponer al ESCRITOR cierto don para ello, puede ocurrir -y ocurre-, que no sepa cómo empezar, literalmente, a escribir. O si ha empezado, duda de  la ruta que está tomando su escritura. O si ha terminado, duda de la validez de su obra.

En este caso, el “coaching” literario es ese acompañamiento en el que el escritor tiene, frente a él, a un interlocutor que le permite formularse las cuestiones precisas para sí mismo, como autor, y con respecto a su obra, resolviendo los escenarios arriba descritos.

Las creaciones literarias son producto de la gramática guiando la inspiración

EN EL SEGUNDO CASO, tú eres EMPRESARIO o PROFESIONAL y, desde luego, conoces muy bien tu negocio. Pero quieres promocionarlo, quieres llegar a un público específico -o más amplio-, quieres que tu conocimiento y rigor profesionales se conozcan…, y te proponen escribir un libro. Pero tú no eres un escritor.

Lo que sí eres es “experto” en tu terreno y acumulas tanto conocimiento como experiencias que puedes, porqué no, compartir. Sí, puedes compartir tu bagaje, que es el fundamento de tu prestigio: actitud, valores, referentes, formación, hechos…

En este caso, el “coaching literario” puede ayudarte a construir la estructura de ese libro, eligiendo su propósito y su desarrollo, y acompañarte en tu iniciación a la escritura.

Para escribir... todo es empezar

EN EL TERCER CASO, puede que tengas la responsabilidad de llevar la comunicación interna en tu lugar de trabajo o que, como directivo, debas dirigirte a tu equipo…, o que trabajes en una asociación vecinal, deportiva, cultural, y debas comunicarte con los asociados, o en un partido político o en un grupo sindical, y, en cualquiera de estos casos -y en tantos otros-, puede que seas consciente de que hay algunas carencias, incluso deficiencias, en tu forma de hacerlo.

Si es así, de nuevo el “coaching literario” puede ayudarte a mejorar, trabajando forma y fondo de tus comunicados, vinculándolos de forma eficiente a la empatía, profundizando en la práctica que se deriva de la teoría de la comunicación -o ToM-…

Tener que ser la "voz" de y en una organización, requiere de una especial capacidad de síntesis y de alta conciencia en teoría de la comunicación

EN EL CUARTO CASO, puede que te dediques a la comunicación digital. Curiosamente, no siempre se toma en consideración que la comunicación digital es, también, escritura.

La escritura en el universo digital se adapta a formatos propios de las redes sociales y, también, a los contenidos web en general y a los blogs en particular. 

La forma es aquí muy importante porque, además, requiere de contención, síntesis y tomar en cuenta el uso de las palabras clave o “keywords”.

A menudo, éstas últimas, las “keywords”, tan importantes en el posicionamiento digital de una web -por ejemplo-, terminan condicionando el contenido y la redacción, limitándolos hasta empobrecerlos; así, sólo los robots de Google leen esos contenidos -y pueden premiarlos posicionándolos muy bien, es cierto-, pero los humanos no llegan a leerlos nunca… Teniendo en cuenta que los algoritmos de Google se están “humanizando” en sus criterios -la “inteligencia artificial” siempre ha aspirado a asimilar la “inteligencia humana” y, por lo tanto, las emociones-, es conveniente que los profesionales del sector sepan encontrar el equilibrio entre la máquina y el humano.

Y es aquí dónde, de nuevo, el “coaching literario” puede intervenir, ayudando a “copywriters” y “blogueros” a encontrar, en la escritura, ese equilibrio que, más pronto que tarde, deberán practicar en internet si quieren obtener resultados eficaces.

La máquina es un instrumento, no un fin

CUESTIÓN TERCERA: ¿POR QUÉ YO PUEDO SER TU COACH LITERARIA?

Puedo ser tu coach literaria porque dudo si decir que soy coach o entrenadora o acompañante. Y dudo porque la lengua es una entidad viva y yo vivo con ella.

Porque soy filóloga -en camino de doctorarme con una tesis titulada “La biografía o el “yo literario””-.

Porque yo sé lo que es escribir y publicar libros -propios y ajenos-.

Porque yo sé lo que es la comunicación interna en una empresa, la comunicación asociativa y colaborativa.

Porque mi “alter ego” es completamente digital.

Porque amo, apasionadamente, mi trabajo y empatizo una barbaridad…

Por todo eso y mucho más, sí, yo puedo ser tu coach literaria.

Con el "Rey del Carnaval" -mi amigo Cristobal-, en momentos teatrales en los que el gesto suple las palabras

HASTA LUEGO LIBRO MÍO -O CÓMO DESPEDIRSE DE UN MANUSCRITO-

SE ACABÓ, SÍ

Has trabajado en tu manuscrito. Has puesto corazón y cabeza en él. Mucha energía. Y tiempo, sí. Tiempo. Tanto tiempo le has dedicado, que ha formado parte de tus rutinas, de tus hábitos, que ha sido una de tus citas obligadas, aquellas que has atendido robando minutos a otras cosas…, todo porque él, tu libro, tenía que “ser”.

Tiempo de escritura...
tiempo de vida,
de extenuación,
de extrañeza y dudas

Pero…, ¡se acabó!. Ya está. El libro se terminó. Terminaste tu manuscrito. Y lo sabes. En realidad, tú lo sabes. Él te lo dice. Ojeas. Hojeas. Y sí, ¡se acabó!.

Y... ¿QUÉ TAL?, ¿CÓMO TE SIENTES?

Desconcertado, asombrado, perdido..., angustiado, vacío

Trabajando con distintos autores, he observado, al llegar a este punto, distintas reacciones -y sumo a ellas, las mías propias frente a mis propios libros-.

Por lo general, cierta sensación de desconcierto… “¿sí?, ¿de veras?, ¿se acabó?”. Y un algo parecido a “¿es posible que haya sido capaz de terminarlo?”. Entonces, brota una emoción muy intensa, casi próxima al llanto en algún caso; es una emoción íntima, profunda…, una emoción que enciende la piel.

Después, llegan las ganas de celebrar, de festejar.Es un momento eufórico: el deseo de abrazar, de reír, de brindar…

el asombro
la perplejidad
el llanto emocionado
la celebración

PREPÁRATE PORQUE LLEGA... EL DUELO

¿Solo?, ¿te has quedado solo? Puede parecértelo, pero es sólo una fantasía de tu mente; una emoción que te provoca este sentimiento

“Sientes un bajón de tu estado de ánimo, ya que estás perdiendo reforzadores. Los reforzadores son los momentos muy buenos de tu día a día que tienen un componente de esperanza. Son momentos especiales.” 

Francisco Tabernero, psicólogo

En la escritura -y especialmente en la escritura creativa-, los individuos nos implicamos en un sentido integral. Es un acto en el que “volcamos”, literalmente, un complejo universo de emociones y sentimientos, y, también, unas cuantas creencias.

Hay “algo” que queremos contar y que, por alguna razón, está unido a nosotros en términos “subcutáneos”. También existe un deseo, una motivación aspiracional: el propio libro como objeto final y alcanzar, con él, a lectores. Puede quien le añada dosis de ambición profesional, la voluntad de ocupar un lugar en la Literatura… 

Y a esta suma de elementos -diría, “condimentos”-, le añadimos un factor muy importante y que ya se ha destacado al principio de este post: tiempo, el tiempo personal que dedicamos al proceso de la escritura y que se convierte en un acto permanente en nuestra vida, en nuestro día a día, con algún ritual incluido -café en determinada taza y no otra, cierta música ambiental, el silencio de la casa…, el espacio concreto en el que trabajamos-.

Pues bien, ahora, todo eso… se ha terminado. Se acabó.

Y no siempre, pero en ocasiones hay autores que no saben, no pueden afrontar este desenlace: no viven el duelo sino que se empeñan en… agonizar.

Sí, he visto cómo algunos autores, después de las primeras reacciones e instalados en este duelo psicológico, se resisten a dar por terminado su manuscrito. Se aferran a él. Se aferran personalmente. Lo releen, vuelven a corregirlo…, con una voluntad “ultracorrectora” con la que posponer la probabilidad de una exposición pública del texto por miedo a las críticas o al rechazo. En ocasiones, estos autores añaden nuevos elementos bajo riesgo de abultar innecesariamente un material ya completo, sin querer darse cuenta de que el lector va a detectar -de manera infalible-, lo sobreañadido al original, esas incorporaciones de última hora que, sencillamente, no son necesarias y ocupan un lugar que no les corresponde.

En otros casos, la celebración se prolonga largamente, contagiando un nuevo tiempo que, como veremos, ya es tiempo de “otra cosa”. Es una celebración gradualmente enfermiza porque se dilata con la pretensión -no del todo consciente por parte del autor-, de instalarse permanentemente en ese estado álgido en el que la dopamina se “enciende” y “brilla” por todo el cuerpo, vibrando en el cerebro: pero las celebraciones duran un tiempo más o menos breve; significativo, pero breve, porque así es su naturaleza. Y, así, en rigor, la celebración, debe terminar para que, sencillamente, la vida continúe…

Como acompañante literaria -de acuerdo, como coach literaria-, también me corresponde, si el autor me lo permite, ayudarle a pasar por este duelo, a vivirlo, “disfrutarlo” y… superarlo.

PORQUE LA VIDA CONTINÚA, SÍ: SIGUE VIVIENDO

Las imprentas: cuando la tinta difundía las ideas

Si me permites una recomendación… Deja reposar el manuscrito unos días. No vuelvas a leerlo. No lo retoques. Déjalo descansar; que repose, sí. Descansando él, tú, autor,  te vas a distanciar, saludablemente, de la fiebre de la escritura y te prepararás, mental y anímicamente, para elegir los siguientes pasos.

¿QUÉ PASOS SON LOS SIGUIENTES...?

Probablemente, si has llegado hasta aquí, ahora, con tu manuscrito terminado, quieres verlo publicado. 

Generalmente, a este estadio se le atribuye una cierta complicación cuando, en realidad, es más fácil de resolver de lo que pudiera parecer.

Como punto de partida, planteémonos algunas primeras posibilidades:

¿Has trabajado solo o has trabajado con un acompañante o coach literario?

¿Cómo imaginas tu libro?, ¿en papel?, ¿digital?, ¿en ambos formatos?.

¿Piensas en una editorial o te estás planteando autoeditar?

Pero de esto hablaremos próximamente…

Mientras tanto, ¿quieres que empecemos a trabajar?. Entonces…