¿QUÉ DEMONIOS ES EL “COACHING” LITERARIO?

"PERO, ¿TÚ QUÉ ES LO QUE HACES?"

De vez en cuando, hay quien me hace esta pregunta y, mucho me temo, hay muchas otras personas que no llegan a preguntármelo, pero que no, no saben lo que hago. 

Este es un asunto  al que llevo tiempo dándole vueltas. Al fin y al cabo, si me dedico a la comunicación, debiera ser capaz de lanzar mensajes que fuesen suficientemente esclarecedores acerca de aquello a lo que me dedico.

Pues bien, voy a dedicar este post a explicarme a mí misma. Tal vez así, me explique también para vosotros.

 

Cuando imaginas cómo te ven los demás
Disculpadme. He de pensar.

CUESTIÓN PRIMERA: ¿POR QUÉ UNA PALABRA EN INGLÉS PARA DENOMINAR ESTE OFICIO?

El equilibrio en los usos de las lenguas no siempre es fácil en un mundo globalizado

Interesante cuestión ésta. Interesante porque aunque yo la uso para mí misma…, no me siento del todo cómoda utilizando un anglicismo. Bien, en realidad no es un anglicismo; es, literalmente, una palabra en inglés.

En mi opinión -y como filóloga hispánica-, sería igualmente válida -o más-, la palabra “entrenamiento”. 

Pero… sí, hay un “pero”. El oficio que intento explicar se ha extendido bajo la denominación,”coaching literario”…  ¿Qué pasaría si utilizase mi palabra favorita y hablase de “entrenamiento literario”?, ¿se me entendería mejor o peor?, y, digitalmente -ya sabemos la importancia de las “keywords”, ¿verdad?, o sea, de las “palabras clave”-, ¿me encontrarían quienes buscan en la red a alguien que les “entrene” literariamente?

Evaluar el peso del marketing -otra palabra inglesa- en mi expansión profesional, me lleva a confrontar mi propia naturaleza: a ratos, obstinadamente empeñada en revelarme contra el sistema, a ratos dócilmente comprensiva con él.

Ilustración de ©David Navascués

Mientras tanto, esta cuestión pone el foco, una vez más, en la convivencia del español -o el catalán, mi lengua materna- con el inglés. 

No es una convivencia igualitaria, evidentemente, y mientras se procura preservar a unas de la otra, al mismo tiempo surgen iniciativas tan interesantes como la creación de un diccionario “espanglish” -sí, en EEUU-, y un proyecto tan sorprendente como la traducción de “El Quijote” a la “lengua” “espanglish” -de Ilan Stavans-.

http://www.rfi.fr/es/cultura/20160311-la-convivencia-del-espanol-e-ingles-plantea-nuevos-desafios-lingueisticos

CUESTIÓN SEGUNDA: ¿PERO QUÉ ES EL "COACHING LITERARIO"?,¿PARA QUÉ SIRVE?

El “coaching literario” es un método de trabajo que ofrece a los escritores los recursos y las herramientas para poder llevar a cabo su proyecto de escritura.

No todo en la escritura es inspiración. También es trabajo, constancia, persistencia... aprendizaje permanente

La escritura es una práctica extendida, pero también está muy extendido el complejo del “yo no sé escribir”. Probablemente, es un complejo a menudo no del todo justificado, aunque sí es cierto que “escribir” requiere de atención, técnica y algo de inspiración.

Siempre que escribimos lo hacemos con un propósito. El más elemental: comunicarnos. Y, después, se generan otros objetivos: queremos dirigirnos a alguien, por escrito y para algo.

Podemos querer crear una obra literaria, por ejemplo, porque somos escritores y tenemos una novela, unos cuentos o poemas que escribir.

También podemos seguir las sugerencias del “branding” y el “marketing” que recomiendan, a empresarios y profesionales, que escriban un libro como instrumento de prestigio y promoción.

O formamos parte de grupos de trabajo -porque los lideramos, por ejemplo-, y necesitamos elaborar comunicaciones escritas.

O queremos ser “copywriter”, porque tenemos una salida profesional en la comunicación digital.

Etc., etc., etc….

La escritura genera, a veces inesperadamente, escenarios de incertidumbre

Si EN EL PRIMER CASO se puede presuponer al ESCRITOR cierto don para ello, puede ocurrir -y ocurre-, que no sepa cómo empezar, literalmente, a escribir. O si ha empezado, duda de  la ruta que está tomando su escritura. O si ha terminado, duda de la validez de su obra.

En este caso, el “coaching” literario es ese acompañamiento en el que el escritor tiene, frente a él, a un interlocutor que le permite formularse las cuestiones precisas para sí mismo, como autor, y con respecto a su obra, resolviendo los escenarios arriba descritos.

Las creaciones literarias son producto de la gramática guiando la inspiración

EN EL SEGUNDO CASO, tú eres EMPRESARIO o PROFESIONAL y, desde luego, conoces muy bien tu negocio. Pero quieres promocionarlo, quieres llegar a un público específico -o más amplio-, quieres que tu conocimiento y rigor profesionales se conozcan…, y te proponen escribir un libro. Pero tú no eres un escritor.

Lo que sí eres es “experto” en tu terreno y acumulas tanto conocimiento como experiencias que puedes, porqué no, compartir. Sí, puedes compartir tu bagaje, que es el fundamento de tu prestigio: actitud, valores, referentes, formación, hechos…

En este caso, el “coaching literario” puede ayudarte a construir la estructura de ese libro, eligiendo su propósito y su desarrollo, y acompañarte en tu iniciación a la escritura.

Para escribir... todo es empezar

EN EL TERCER CASO, puede que tengas la responsabilidad de llevar la comunicación interna en tu lugar de trabajo o que, como directivo, debas dirigirte a tu equipo…, o que trabajes en una asociación vecinal, deportiva, cultural, y debas comunicarte con los asociados, o en un partido político o en un grupo sindical, y, en cualquiera de estos casos -y en tantos otros-, puede que seas consciente de que hay algunas carencias, incluso deficiencias, en tu forma de hacerlo.

Si es así, de nuevo el “coaching literario” puede ayudarte a mejorar, trabajando forma y fondo de tus comunicados, vinculándolos de forma eficiente a la empatía, profundizando en la práctica que se deriva de la teoría de la comunicación -o ToM-…

Tener que ser la "voz" de y en una organización, requiere de una especial capacidad de síntesis y de alta conciencia en teoría de la comunicación

EN EL CUARTO CASO, puede que te dediques a la comunicación digital. Curiosamente, no siempre se toma en consideración que la comunicación digital es, también, escritura.

La escritura en el universo digital se adapta a formatos propios de las redes sociales y, también, a los contenidos web en general y a los blogs en particular. 

La forma es aquí muy importante porque, además, requiere de contención, síntesis y tomar en cuenta el uso de las palabras clave o “keywords”.

A menudo, éstas últimas, las “keywords”, tan importantes en el posicionamiento digital de una web -por ejemplo-, terminan condicionando el contenido y la redacción, limitándolos hasta empobrecerlos; así, sólo los robots de Google leen esos contenidos -y pueden premiarlos posicionándolos muy bien, es cierto-, pero los humanos no llegan a leerlos nunca… Teniendo en cuenta que los algoritmos de Google se están “humanizando” en sus criterios -la “inteligencia artificial” siempre ha aspirado a asimilar la “inteligencia humana” y, por lo tanto, las emociones-, es conveniente que los profesionales del sector sepan encontrar el equilibrio entre la máquina y el humano.

Y es aquí dónde, de nuevo, el “coaching literario” puede intervenir, ayudando a “copywriters” y “blogueros” a encontrar, en la escritura, ese equilibrio que, más pronto que tarde, deberán practicar en internet si quieren obtener resultados eficaces.

La máquina es un instrumento, no un fin

CUESTIÓN TERCERA: ¿POR QUÉ YO PUEDO SER TU COACH LITERARIA?

Puedo ser tu coach literaria porque dudo si decir que soy coach o entrenadora o acompañante. Y dudo porque la lengua es una entidad viva y yo vivo con ella.

Porque soy filóloga -en camino de doctorarme con una tesis titulada “La biografía o el “yo literario””-.

Porque yo sé lo que es escribir y publicar libros -propios y ajenos-.

Porque yo sé lo que es la comunicación interna en una empresa, la comunicación asociativa y colaborativa.

Porque mi “alter ego” es completamente digital.

Porque amo, apasionadamente, mi trabajo y empatizo una barbaridad…

Por todo eso y mucho más, sí, yo puedo ser tu coach literaria.

Con el "Rey del Carnaval" -mi amigo Cristobal-, en momentos teatrales en los que el gesto suple las palabras

EL LIBRO DIGITAL: EL IMPERIO DE AMAZON

EL LIBRO DIGITAL. EL IMPERIO AMAZON. EDICIÓN DIGITAL. LIBRO EN PAPEL. MMMM…

Una autora con la que estoy trabajando me dijo, desde el primer momento, cuando su libro era sólo un índice de temas a tratar, que ella apostaba directamente por la edición digital: quería poder ofrecer su libro a un precio económico a cuántos más lectores mejor; no sentía ninguna presión por publicar en una editorial convencional. Su claridad, me iluminó. Fue uno de sus “empujones” definitivos, los que te llevan a cruzar los prejuicios que están limitándote.

¡Y vaya si he cruzado una frontera!.

EL LIBRO MECÁNICO DE ÁNGELA RUIZ ROBLES (1949)...

ÁNGELA RUIZ ROBLES (1895-1975)

Ángela nació en 1895, en Villamanín (León), y murió en El Ferrol, en 1975. Fue maestra, pedagoga, escritora e inventora de este libro mecánico que se considera un precedente del libro electrónico y que patentó en 1949. 

Es cierto que leyendo la descripción que la propia Ángela hace de su invento se reconocen algunos de los propósitos que el libro electrónico pretende cumplir… 

«aligera el peso de las carteras de los alumnos, hace más atractivo el aprendizaje y adapta la enseñanza al nivel de cada estudiante. Portátil, que pese poco, de uso en casa y en el colegio, con la posibilidad de adaptarse a alumnos de todos los niveles y a los que tengan problemas de visión. Apoya al aprendizaje con sonidos. Enseña varios idiomas. Facilita el aprendizaje en la oscuridad incorporando luz. Da soporte para que otros maestros añadan sus propios materiales y aminorar costes».

Parece que Ángela nació “antes de tiempo” y, a la vez, que era muy consciente de que los tiempos -los suyos-, eran tiempos de progreso, coincidiendo con un momento histórico que sí fue capaz de reconocer su talento inventor, aunque no encontró financiación para la producción de su prototipo.

LLEGA EL LIBRO ELECTRÓNICO

PARA LEER EN ARTILUGIOS ELECTRÓNICOS

El hipertexto – https://es.wikipedia.org/wiki/Hipertexto -y Roberto Bousa o Michael Stern Hart – https://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Har   – y su “Proyecto Gutemberg – https://es.wikipedia. org/wiki/Proyecto_Gutenberg -, construyeron, ellos sí, el libro electrónico.

Y LLEGAN LAS PLATAFORMAS DIGITALES DE EDICIÓN + VENTA DE LIBROS DIGITALES -Y OPCIÓN LIBRO EN PAPEL POR ENCARGO-.

EL FALSO DEBATE: LIBRO PAPEL vs. LIBRO DIGITAL

Un estudio publicado en 2010 -basado en más de 70.000 casos de 27 países distintos- comprobó que criarse en una casa con muchos libros era una enorme ventaja a futuro para los niños: su rendimiento escolar era superior y sus carreras académicas duraban, en promedio, tres años más que las de quienes crecieron en casas sin libros. ¿Qué pasará en el futuro, cuando en una casa haya muchos libros pero estos sean intangibles? 

(https://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/Libro-papel-ebook-Ventajas_0_871763263.html)

Si bien es indiscutible que, actualmente, la población se divide entre los que “no somos nativos digitales” y los “nativos digitales”, cualquier otra frontera siempre me ha parecido inquietante y ampliamente cuestionable.

Ya he tratado esta cuestión, varias veces, en mi colaboración con HoyOnline Agency – como en el siguiente post:  https://hoyonline.tv/comunicacion-digital-de-algoritmos-y-biologia/ -, y aquí, de nuevo, vuelvo a ello; ahora desde la perspectiva de los libros.

Es cierto que quienes hemos crecido con libros en papel, podemos experimentar más resistencia a utilizar soportes electrónicos para leer, porque estamos habituados a la relación sensorial con el libro: su tacto, su olor…, formando un todo en la experiencia lectora. Y, seguramente, un nativo digital puede construir con más naturalidad su experiencia lectora a través de la electrónica. Pero esta es una cuestión de hábitos, de costumbres.

Otra cuestión es el prestigio que sigue asociado, de forma más o menos generalizada -y generacional-, al libro en papel: “el libro en papel tiene calidad” . Pero, ¿es cierto?, ¿o es un prejuicio?

Cada vez tiendo más a pensar que es un prejuicio del que yo misma he participado, en parte porque el libro digital está asociado a la auto edición y, la auto edición, está asociada al escritor que no consigue ser publicado por una editorial porque su obra es mala. ¿Sí?. Y, ¿esto es cierto?, ¿o se trata de otro prejuicio?.

A estas alturas, francamente, creo que se trata de otro prejuicio -y no porque no haya escritores terribles que, en efecto, publican en plataformas digitales que, para publicar un libro, no establecen criterios de calidad, sino de formato-.

También es cierto que autores noveles -o “experimentados” pero desconocidos-, han encontrado en las plataformas digitales la posibilidad de publicar sus obras sin pasar por el habitualmente lento calvario de las cribas editoriales. Han sido autores que han encontrado una forma independiente de dar a conocer su obra -y poder llegar a venderla en cantidades llamativas-.

Algunos han recabado el interés del mercado editorial que ha pujado por ellos, de manera que ahora publican digitalmente, sí, pero también en papel, ambos formatos bajo un sello editorial -véase el caso de Rut Nieves, por ejemplo, que empezó auto editándose y ahora publica en Planeta-, mientras otros autores, como Gregorio Hernández, prefieren seguir auto editándose (- https://elpais.com/elpais/2018/06/08/escaparate/1528463277_551347.html -).

 

Autores como Stephen King o Arturo Pérez Reverte -por escoger dos autores exitosos y de calidad en sus respectivos géneros-, con una larga trayectoria en la edición convencional, publican digitalmente porque “lo digital” impregna completamente nuestra sociedad, y, finalmente, hoy por hoy, conviven las ediciones en papel y las digitales. La apuesta digital de ambos es muy interesante e incontestable: sus libros a precios asequibles y al alcance de todos.

Así pues, el LIBRO DIGITAL HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque proporciona libertad a los autores para publicar, con buenas regalías y con un mercado que es inmediatamente mundial -aunque con la conveniente posibilidad de publicar pensando en el mercado potencial de la obra-… 

EL LIBRO DIGITAL HA LLEGADO porque hay lectores que han incorporado significativamente en sus vidas la compra digital de libros digitales…, y porque una plataforma como Kindle tiene presente que algunos lectores seguimos prefiriendo los LIBROS EN PAPEL, así que nos permite comprar, digitalmente y por encargo, nuestro ejemplar en papel. 

Y HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque el modelo de las plataformas de auto edición ya ha sido replicada por editoriales convencionales: el autor y su obra siguen pasando la criba editorial (de ella hablaremos en un próximo post), pero la edición y venta pasa por el papel y el libro digital.

Es por todas estas razones que, como coach literaria recomiendo a los autores con los que trabajo que tomen en consideración, la edición digital de su obra. 

Y yo misma, como autora, he recuperado uno de los títulos que publiqué en el siglo pasado -wow, ¡cómo sigue sonando eso del “siglo pasado”!-, y lo he auto editado en Kindle Amazon. 

¿Quieres leerlo?. Podrás hacerlo digitalmente, pero también podrás encargar un ejemplar en tapa blanda. ¿Qué tal?. ELIGE Y DALE AL BOTÓN.

(NOTA: es un libro en catalán, la otra de mis dos lenguas maternas)

 

FRAGMENTS D'UNIVERSOS PETITS

EDICIÓN PAPEL

EDICIÓN DIGITAL

¿QUIERES QUE PREPAREMOS JUNTOS TU PROPIA EXPERIENCIA LITERARIA?
¿QUIERES QUE PREPAREMOS TU PROPIA EXPERIENCIA EDITORIAL?

PUES DALE AL BOTÓN Y HABLAMOS

ESCRITORES CON ALMA DE “TRAPEROS”

EL ESCRITOR ES, POR NATURALEZA, COLECCIONISTA DE TRAPOS

Cierta iconografía envuelve a los escritores, situándolos en medio de un orden desordenado o abiertamente instalados en un desorden irresoluble. 

Es la iconografía de los escritores “traperos”.

El despacho de Einstein que, aunque famoso como científico, era también escritor

PERO, ¿QUÉ ES UN ESCRITOR "TRAPERO"?

Vayamos por partes. Recordemos, en primer lugar, qué es un “trapero” -¿o habría que decir qué “era” un trapero?-.

Un trapero es una persona que se dedica a recoger, comprar y vender trapos y otros objetos usados. 

El oficio, en rigor, no ha desaparecido, aunque sí que, en algunos lugares, ha mudado de forma y se ejerce de manera distinta a la que algunos probablemente recordamos -es una cuestión de edad; yo bajaba los periódicos viejos, envueltos en un pañuelo de fardos (“mocador de fer farcells”), al trapero que había en mi misma calle, casi a los pies de una Sagrada Familia, entonces, paralizada-.

Pañuelo fardero (mocador de fer farcells)
Presentación clásica
Versión "customizada"

Un escritor -sin adjetivos-, es aquella “persona que escribe”. 

Pero, ¿de dónde obtiene el escritor el material que alimenta su escritura?, y ¿qué hace con ese material?. 

Ya tratamos, en cierto modo, estas cuestiones en un post anterior https://mercemartiarolas.com/de-la-idea-a-la-accion-trabajando-la-comunicacion/

Pero, en esta ocasión, vamos a intentar hacerlo desde esta otra perspectiva: la del origen de la materia literaria.

Y ES QUE, SÍ, LOS ESCRITORES SOMOS "TRAPEROS"

Y lo somos porque “recogemos” y “compramos” trapos propios y ajenos -y otros objetos usados-, vivimos -iconográfica y mentalmente, sobretodo mentalmente- con todo ese material y, en un momento dado, lo transformamos en materia literaria. Después, en algún caso, queremos “vender” el resultado.

LA MATERIA DE LA INSPIRACIÓN: DE TRAPOS Y OTROS OBJETOS.

HABLA EL MAESTRO GARCÍA MÁRQUEZ

-y su sobrino Roberto-

García Márquez en Cartagena de Indias, año 2004

Ninguna aventura de la imaginación tiene más valor literario que el más insignificante episodio de la vida cotidiana

                     Gabriel García Márquez (1927-2014)

Uno de los sobrinos de García Márquez, relató, para la Fundación Gabo, de dónde extraía su tío la inspiración para los personajes e historias que recreó en su obra literaria:

“Torres García contó que en la familia García Márquez existía la vieja costumbre de que los adultos se reunieran en la casa de su abuela para narrarse las diversas anécdotas que les había ocurrido en los días que llevaban sin verse. “Era una tradición oral que Gabo bautizó como ‘Rincón Guapo’, que era la reunión de todos sus hermanos o de algunos de sus hermanos, y en esas reuniones normalmente se recreaban las vivencias que ellos habían tenido en Sucre, Aracataca, Barranquilla o en cualquier parte en donde habían vivido. Historias que luego él, después de escucharlas, las iba adaptando a su mundo literario”.

AMIGOS Y AMIGAS, ESCRITORES TODOS, AMONTONEMOS TODO LO QUE PODAMOS -LO SEPAMOS O NO-.

AMONTONEMOS PERSONAS, BUENAS Y MALAS, FEAS Y GUAPAS, QUERIDAS Y ODIADAS...

AMONTONEMOS OLORES Y SABORES, TACTOS, RUIDOS Y MÚSICAS...

¡AMONTONEMOS COMO BUENOS TRAPEROS!

PORQUE LLEGARÁ EL DÍA EN EL QUE TODA NUESTRA CHATARRA ALIMENTARÁ NUESTRA ESCRITURA...

EL OFICIO DE COMUNICAR

COMUNICAR ES UNO DE LOS IMPULSOS DE LA VIDA. TODOS LOS SERES VIVOS NOS COMUNICAMOS PARA VIVIR. OPTIMIZAR EL IMPULSO, LO CONVIERTE EN OFICIO.

La comunidad se basa en la comunicación

“SÉ LO QUE QUIERO DECIR, PERO NO SÉ CÓMO DECIRLO”: LA NECESIDAD DE APRENDER EL OFICIO DE  COMUNICAR

El oficio de comunicar tiene que ver no sólo con mi trabajo, sino con el trabajo de mis clientes: escritores, ejecutivos, comerciales, coaches, sociólogos, comunity managers, algún político… , personas que necesitan comunicarse por razones profesionales -en un vínculo con su individualidad intrínseca-.

Muchas de las primeras sesiones que comparto con mis clientes empiezan con una frase como ésta o parecida. Al principio, en las que fueron mis primeras sesiones como coach literaria y ontológica, yo enseguida me precipitaba y decía: “Ajá, aquí hay un bloqueo”, lo que, en cierto modo, era cierto, pero no exactamente tal cómo lo enfocaba entonces. Mi enfoque, en aquellos momentos, pasaba un tanto por alto un aspecto esencial: la naturaleza del oficio de comunicar, la naturaleza del comunicador.

Obviamente, si alguien tiene algo que decir pero no sabe cómo hacerlo, está experimentando un bloqueo. Sin embargo, ese bloqueo no responde necesariamente a un recoveco íntimo, a un miedo trascendente, a alguna creencia poderosísima del tipo “no sirvo para esto” o, más rotunda, “no sirvo para nada”. O, en cualquier caso, y aún en el supuesto de que sea esta última creencia la que provoca la incapacidad de una persona para expresarse, el “tratamiento” no pasa por “cronificar” la creencia, de tal modo que el cliente y yo misma estemos observándola, buscando cómo derrotarla. Se trata de actuar desde otro ángulo,  el de la Semiología.

#entrenandolacomunicación

Necesario es, en este punto, diferenciar este estadio al que se retrató en un post anterior – https://mercemartiarolas.com/de-la-idea-a-la-accion-trabajando-la-comunicacion/

En aquel, la dificultad estaba en el proceso de transformación de idea a proyecto. En este, la dificultad está en expresar la idea misma, lo que imposibilita continuar y construir el proyecto.

DESMONTAR LA LIMITACIÓN ES CUESTIÓN DE RECORDAR, COMPRENDER Y APREHENDER: REAPRENDER A COMUNICARNOS

LA METÁFORA DEL OVILLO: EL RETO DE UN OFICIO

La metáfora de la madeja enredada y el acto de desenredarla

La metáfora del ovillo es muy común porque es, ciertamente, muy elocuente. Al mismo tiempo, aporta -por lo laberíntico del enredo en un ovillo cualquiera, sea del tamaño que sea el ovillo-, cierta dosis de dramatismo que, por lo general, a cualquiera le complace bastante: “ya que tengo un problema, que sea un problema “gordo””, ¿verdad?.

Bueno, de acuerdo, aceptemos el ovillo enredado como metáfora de lo que nos pasa cuando afirmamos “sé lo que quiero decir, pero no sé cómo decirlo”.

Puesto que el “síntoma” del problema está claro -“no saber cómo decir lo que se quiere decir”-, el problema se ubica en el “acto comunicativo”. ¿Cuál es “nuestro” ovillo en esta situación?. El acto comunicativo. Sin una comprensión clara del mismo, difícilmente se puede desarrollar con eficiencia el oficio de comunicar.

Así, metodológicamente, con el tiempo he descartado, en una primera interacción con el cliente, aspectos de orden trascendente o filosófico -más propios de la ontología-, para enfocar el asunto en su aspecto más específicamente funcional -la semiótica-.

EL ACTO COMUNICATIVO: EL TERRITORIO DEL OFICIO

El acto comunicativo implica a 2 actores: emisor y receptor. Bueno, sí, no parece una gran revelación. Probablemente tampoco lo sea que, en realidad, estos 2 actores, TÚ y YO, son, funcionalmente, intercambiables. Es decir, el emisor es también receptor y el receptor es también emisor y que el intercambio de papeles no es alternativo sino simultáneo. Porque aunque primero hable uno de los actores y, después, hable el otro -momento de intercambio de papeles-, mientras uno habla, el otro, aunque no sea verbalmente, “habla” también -la simultaneidad de la “comunicación no verbal”-.

Asimismo, en el mismo acto comunicativo, los actores experimentan una segunda línea de comunicación o comunicación de fondo: “el diálogo interior”; cada actor, además de hablar y escuchar al otro, también habla consigo mismo, escuchándose a sí mismo.

¿Complicado?. No, en absoluto. Es un proceso que practicamos los humanos con la habilidad que nos proporciona el haber aprendido a desarrollar nuestra aptitud para hablar durante nuestros dos primeros años de nuestra vida. Es una capacidad que poseemos directamente relacionada con la supervivencia en su sentido más amplio y profundo: sobrevivimos en comunidad y hacemos comunidad comunicándonos -sobretodo, si le sumamos actitud-.

#entrenandolacomunicación

Sin ser complicado, ¿seguro que “sabemos” lo que hacemos cada vez que nos comunicamos con nosotros mismos -diálogo interior- y con los demás -comunicación exterior-?. Puede ocurrir que, a fuerza de la costumbre, hayamos perdido la perspectiva del acto comunicativo y lo practiquemos sin el rigor que favorece su eficacia y eficiencia -sea comunicación escrita, oral, no verbal…, en fin, la comunicación en todas sus formas-.

REAPRENDER A COMUNICARNOS: PREPARÁNDONOS PARA EJERCER NUESTRO OFICIO

“Sé lo que quiero decir, pero no sé cómo decirlo”, ¿sí?. Así empezábamos.

Y bien, ¿qué hacemos?.

Después de algunos años trabajando con este “ovillo”, mi primera propuesta, frente a frente con mi cliente, es que el cliente se “reconecte” con lo que significa comunicar.

Y mi primera pregunta es: “¿y qué quieres decir?”. El poder de una pregunta tan sencilla es, casi siempre, total. Después de un primer gesto de estupefacción, más o menos contenido, por parte del cliente, éste, en efecto, contesta y, sí, explica lo que quiere decir. Así, sin más. Sorprendente, ¿no? -bueno, no tanto…-.

#entrenandolacomunicación

EL OFICIO DE COMUNICAR

Lo que se quiere decir, está dicho. Mejor o peor dicho -generalmente, peor-, pero dicho está. Y aquí empieza el trabajo de verdad; es la hora de “entrenar” la comunicación. Porque la comunicación es un oficio y, como todos los oficios, requiere de aprendizaje y de práctica: practicar, practicar, practicar.

Y empezaremos el entrenamiento con 2 nuevas preguntas: “¿para quién quieres decir lo que quieres decir?” y “¿para qué lo quieres decir?”

¿ENTRENAMOS JUNTOS?

DE LA IDEA AL PROYECTO: TRABAJANDO LA COMUNICACIÓN.

En mi día a día, estoy acompañando a personas que tienen un “proyecto”: escribir un libro, dar una conferencia, impartir un curso, presentar un programa político, exponer un plan de marketing… Por lo general, la intención se presenta en forma de “quiero…”. El “proyecto” está ahí. Y parece, de antemano, claro y concreto.

Pero, ¿cuánto hay de real en ese “proyecto” que deseamos llevar a cabo?. No es raro, en las más de las veces, que muy poco. En realidad, estamos en el territorio de las “ideas” -y no en el de los “proyectos”-.

Veamos qué ocurre a partir de ahora.

Experiencias de una acompañante literaria…
Cuando detectas que aquello que quieres está muy lejos de ser el proyecto claro que creías, puede empezar una experiencia frustrante y generadora de ansiedad, nada productiva y en absoluto creativa. (Fotografía de Rubén ConPa).

SEAMOS REALISTAS: TENEMOS UNA IDEA, SÓLO UNA IDEA.

Sí, seamos realistas. De momento, tenemos una idea, sólo una idea. Nada más y nada menos que una idea -¡cuánto cuesta tener una idea!-. Pero con una idea aún no tenemos un proyecto.

Comprenderlo -que no necesariamente aceptarlo- es un momento delicado.

Puede vencernos el desánimo, podemos tener la impresión de haber sido estúpidos, de haber estado viviendo en una ficción, de habernos engañado a nosotros mismos… Puede. Pero, ¡alerta!; es sólo una reacción momentánea.

También puede ocurrir que nos sintamos ofendidos, molestos, enfadados. ¿Cómo es posible que, finalmente, “todo” quede en “nada”?. Pero, ¡alerta!; es sólo una reacción momentánea.

Aceptemos que, antes que el “proyecto”, hay toda una historia que recorrer, y es una historia llena de capítulos, cada uno con sus respectivos episodios. Es… el libro antes del libro. ¿Sí?.  Y puede empezar con una lluvia de letras…

LA LLUVIA DE LETRAS: EL PRIMER PASO

En algún momento, antes que las propias palabras, viviremos una “lluvia de letras”. De gran belleza, tiene un poder relajante extraordinario y se convierte en un estímulo para el siguiente paso.

 La lluvia de letras es un ejercicio que, a veces, propongo a mis clientes y que yo misma practico. Es muy sencillo y muy bello de experimentar.

Cierra los ojos y, literalmente, imagina que ante tus ojos empieza a caer una fina lluvia de letras. No te entretengas en reconocerlas, no enfoques ninguna en particular…, simplemente, deja que, poco a poco, lluevan palabras.

La lluvia de letras

En unos instantes, es probable que suspires profundamente y experimentes una amable sensación de bienestar y, algo muy importante, una poderosa sensación de libertad, de desapego y claridad.

Inténtalo…

Y, ¿AHORA?. AHORA ES EL MOMENTO DEL ORDEN:  EL EJERCICIO DE LAS PREGUNTAS.

Situados en nuestro nuevo estado de ánimo, en nuestra nueva percepción, relajada y placentera, del rico universo de las letras, estamos en una magnífica disposición para emprender una nueva tarea en la que, reconciliados con las palabras, podamos usarlas de nuevo con alegría y creatividad. Y con rigor.

Es el ejercicio de las preguntas: el homenaje a Sócrates y al método socrático.  

“Sólo sé que no sé nada”. Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.)

Vamos a formularnos preguntas, sí. Empecemos con algunas. No son muchas.

¿Cuál es mi idea?

¿Puede ser un proyecto?

Ese proyecto, basado en mi idea, ¿en qué consiste?

¿Para qué sirve mi proyecto?

¿Para quién sirve mi proyecto?

¿Cómo puede ser viable?, ¿dónde lo voy a hacer?, ¿cuándo?, ¿cómo?…

Intenta responder a estas cuestiones por tu cuenta. Y observa qué tal te resulta contestarlas.

Tengamos paciencia. Démonos un poco de tiempo. Seamos compasivos con nosotros mismos y confiemos en nuestra capacidad.

Es una oportunidad excelente para volver al principio, a nuestro origen esencial, sin miedo -recordemos lo importante que es escribir, y en general en cualquier acto creativo, sin miedo… https://mercemartiarolas.com/escribir-desde-el-miedo/ 

De todos modos, el “método socrático” se basa en el diálogo. A y B dialogando.

¿Qué aporta el “diálogo”?. Profundidad. Penetración en el asunto.

A la tesis original, se le suman premisas adicionales y, de lo uno y lo otro, resultan los argumentos. El desenlace debiera ser, al menos aproximadamente, “la verdad”.

Si quieres practicar, con rigor, este método de trabajo que ha de permitirte aterrizar tu idea y convertirla en un proyecto real, y quieres que yo sea tu B, CONTÁCTAME

¿Comprobamos qué podemos hacer juntos?

ESCRIBIR DESDE EL MIEDO

EL MIEDO PUEDE PARALIZAR CUALQUIER ACCIÓN. TAMBIÉN LA ESCRITURA.
RESISTE

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos”

Sófocles (496 a.C. – 406 a.C.)

No se trata del miedo a la página en blanco. Se trata del miedo que el escritor experimenta al comprender el poder que tiene su escritura.

Hablamos de ese momento en el que el texto empieza a vivir, cuando la página en blanco deja de estar en blanco y las palabras han emprendido su camino y pareciera que el camino que recorren les conduce hacia una puerta que no ha de ser abierta por el lector, sino que es la puerta que penetra en la intimidad del escritor; el momento en el que las palabras mudan en llave del alma del escribiente.

La llave del alma

ALMA: Entidad abstracta tradicionalmente considerada la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar.

Wordreference

LAS HUELLAS EN EL ALMA: PELLIZCOS

El alma. Si es la parte inmaterial que nos conforma -almacén inmenso que registra cada latido, cada pestañeo de nuestra vida, cada instante de felicidad, cada duda y desengaño, cada ilusión, cada pellizco-, se nos puede antojar inaprensible desde la razón, como si fuésemos incapaces de expresar todo lo que ella contiene y, al mismo tiempo, sin embargo, viviésemos prendidos a ese contenido que es un sinfín de huellas que nos marcan a hierro.

Porque, ¿cómo podemos “tomar” la emoción que experimentamos ante un amanecer -o un anochecer-?, ¿cómo podemos “tomar” aquel momento en el que, sentados alrededor de la mesa, alguien nos hizo callar porque no era “apropiado” lo que estábamos diciendo y descubrimos que hay cosas que sí se pueden decir y otras que no?, ¿cómo podemos “tomar” el instante, quizás minutos, en que fuimos aplaudidos, halagados, cuando fuimos seleccionados para un puesto de trabajo o para un ascenso?, ¿o, siendo más niños, el momento en que nos eligieron “representante” de clase?, ¿o cuando nadie nos votó para serlo?. Pellizcos.

LA ESCRITURA NO MIENTE: LOS MIEDOS DESCUBREN SU ROSTRO

Y, entonces, empezamos a escribir. Porque queremos ser escritores. Porque somos escritores. Y el texto -por ejemplo, una ficción que situamos en el otro extremo del mundo, dos siglos atrás o tres siglos por delante de nuestro presente-, el texto, decíamos, que se hilvana en el vaivén entre cabeza y manos, empieza a recorrer los corredores de nuestra propia alma.

La escritura saca a la luz nuestros miedos

Nuestros personajes actúan, hablan, callan, hacen, dicen… callan, al dictado, en ocasiones y aparentemente, no tanto desde nuestra voluntad como por la voluntad de la propia historia, porque la historia cobra vida, entidad y “exige” que sus personajes sean consecuentes, coherente, creíbles… “verdaderos”.

Y una escena, una palabra, puede revelar una verdad que trasciende la página, que supera la ficción y, entonces, el autor “reconoce”, en su texto, “la verdad“, su verdad, y, a veces, esa “verdad” significa ver cara a cara sus miedos; los miedos personales, los miedos propios, porque los pellizcos, las huellas de su alma, más nefastos han encontrado el modo de salir a la luz.

CLASES DE MIEDO -al escribir-: EL INTRAMIEDO / EL EXTRAMIEDO

el miedo no le impidió escribir lo que quería escribir
Lazarillo de Tormes es la voz que denuncia todo un mundo agónico y pervertido en sus valores. Lo hace en un ejercicio de “verdad” que, de publicarse, iba a poner en peligro a su autor. Y el autor sacrificó cualquier reconocimiento hacia su persona, manteniéndose en el anonimato, por mantenerse a salvo: pero, aún así, el miedo no le impidió escribir lo que quería escribir. Y, gracias a la estratagema del anonimato, burló el miedo a publicar la obra terminada.

EL INTRAMIEDO

Aparece cuando el autor reconoce sus miedos, en su texto y, resistiéndose a confrontarse con ellos -por las razones que sea-, los bloquea en la obra e, incluso, los elimina, bajo riesgo de abortar un texto de calidad.

El escritor apresado por sí mismo y en sí mismo

EL EXTRAMIEDO

Cuando una amenaza exterior genera autocensura: que nadie en la familia, en el círculo de amigos, en el trabajo…, se reconozca en el texto -aún no generando un texto biográfico-, o que el relato no conlleve un peligro para la libertad o, incluso, la integridad física del escritor. Como en el anterior, en este caso también puede ocurrir que el autor elimine elementos que, por no aparecer, pueden afectar, de manera fatal, la calidad del texto final.

“Payasos asesinos del espacio exterior”, 1988 (Stephen Chiodo)

LA SOLUCIÓN

¿Cuál es el problema, como escritores, de nuestro conflicto con el miedo?

Como escritores, el problema es que escribir bajo el imperio del miedo es, exactamente, “no-escribir”. Los textos resultantes, sin que los miedos hayan sido reconocidos, serán, probablemente, de una calidad inferior a un texto afrontado desde la libertad.

Y, ¿cuál es la solución?. Se nos antojan, en principio, dos:

1.- O se renuncia a afrontar cualquier texto que saque a la luz esos miedos.

2.-O se investiga en fórmulas que permitan ejecutar un texto legítimo, que haya confrontado esos miedos para no eludirlos, evitando distorsionar la esencia de la obra.

Si quieres investigar en esta dirección y crees que solo/sola te va a ser complicado, quizás podamos trabajar juntos y explorar tus posibilidades. Si es así, CONTÁCTAME

Trabajar acompañado, genera una escritura más confiada