EL LIBRO DIGITAL: EL IMPERIO DE AMAZON

EL LIBRO DIGITAL. EL IMPERIO AMAZON. EDICIÓN DIGITAL. LIBRO EN PAPEL. MMMM…

Una autora con la que estoy trabajando me dijo, desde el primer momento, cuando su libro era sólo un índice de temas a tratar, que ella apostaba directamente por la edición digital: quería poder ofrecer su libro a un precio económico a cuántos más lectores mejor; no sentía ninguna presión por publicar en una editorial convencional. Su claridad, me iluminó. Fue uno de sus “empujones” definitivos, los que te llevan a cruzar los prejuicios que están limitándote.

¡Y vaya si he cruzado una frontera!.

EL LIBRO MECÁNICO DE ÁNGELA RUIZ ROBLES (1949)...

ÁNGELA RUIZ ROBLES (1895-1975)

Ángela nació en 1895, en Villamanín (León), y murió en El Ferrol, en 1975. Fue maestra, pedagoga, escritora e inventora de este libro mecánico que se considera un precedente del libro electrónico y que patentó en 1949. 

Es cierto que leyendo la descripción que la propia Ángela hace de su invento se reconocen algunos de los propósitos que el libro electrónico pretende cumplir… 

«aligera el peso de las carteras de los alumnos, hace más atractivo el aprendizaje y adapta la enseñanza al nivel de cada estudiante. Portátil, que pese poco, de uso en casa y en el colegio, con la posibilidad de adaptarse a alumnos de todos los niveles y a los que tengan problemas de visión. Apoya al aprendizaje con sonidos. Enseña varios idiomas. Facilita el aprendizaje en la oscuridad incorporando luz. Da soporte para que otros maestros añadan sus propios materiales y aminorar costes».

Parece que Ángela nació “antes de tiempo” y, a la vez, que era muy consciente de que los tiempos -los suyos-, eran tiempos de progreso, coincidiendo con un momento histórico que sí fue capaz de reconocer su talento inventor, aunque no encontró financiación para la producción de su prototipo.

LLEGA EL LIBRO ELECTRÓNICO

PARA LEER EN ARTILUGIOS ELECTRÓNICOS

El hipertexto – https://es.wikipedia.org/wiki/Hipertexto -y Roberto Bousa o Michael Stern Hart – https://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Har   – y su “Proyecto Gutemberg – https://es.wikipedia. org/wiki/Proyecto_Gutenberg -, construyeron, ellos sí, el libro electrónico.

Y LLEGAN LAS PLATAFORMAS DIGITALES DE EDICIÓN + VENTA DE LIBROS DIGITALES -Y OPCIÓN LIBRO EN PAPEL POR ENCARGO-.

EL FALSO DEBATE: LIBRO PAPEL vs. LIBRO DIGITAL

Un estudio publicado en 2010 -basado en más de 70.000 casos de 27 países distintos- comprobó que criarse en una casa con muchos libros era una enorme ventaja a futuro para los niños: su rendimiento escolar era superior y sus carreras académicas duraban, en promedio, tres años más que las de quienes crecieron en casas sin libros. ¿Qué pasará en el futuro, cuando en una casa haya muchos libros pero estos sean intangibles? 

(https://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/Libro-papel-ebook-Ventajas_0_871763263.html)

Si bien es indiscutible que, actualmente, la población se divide entre los que “no somos nativos digitales” y los “nativos digitales”, cualquier otra frontera siempre me ha parecido inquietante y ampliamente cuestionable.

Ya he tratado esta cuestión, varias veces, en mi colaboración con HoyOnline Agency – como en el siguiente post:  https://hoyonline.tv/comunicacion-digital-de-algoritmos-y-biologia/ -, y aquí, de nuevo, vuelvo a ello; ahora desde la perspectiva de los libros.

Es cierto que quienes hemos crecido con libros en papel, podemos experimentar más resistencia a utilizar soportes electrónicos para leer, porque estamos habituados a la relación sensorial con el libro: su tacto, su olor…, formando un todo en la experiencia lectora. Y, seguramente, un nativo digital puede construir con más naturalidad su experiencia lectora a través de la electrónica. Pero esta es una cuestión de hábitos, de costumbres.

Otra cuestión es el prestigio que sigue asociado, de forma más o menos generalizada -y generacional-, al libro en papel: “el libro en papel tiene calidad” . Pero, ¿es cierto?, ¿o es un prejuicio?

Cada vez tiendo más a pensar que es un prejuicio del que yo misma he participado, en parte porque el libro digital está asociado a la auto edición y, la auto edición, está asociada al escritor que no consigue ser publicado por una editorial porque su obra es mala. ¿Sí?. Y, ¿esto es cierto?, ¿o se trata de otro prejuicio?.

A estas alturas, francamente, creo que se trata de otro prejuicio -y no porque no haya escritores terribles que, en efecto, publican en plataformas digitales que, para publicar un libro, no establecen criterios de calidad, sino de formato-.

También es cierto que autores noveles -o “experimentados” pero desconocidos-, han encontrado en las plataformas digitales la posibilidad de publicar sus obras sin pasar por el habitualmente lento calvario de las cribas editoriales. Han sido autores que han encontrado una forma independiente de dar a conocer su obra -y poder llegar a venderla en cantidades llamativas-.

Algunos han recabado el interés del mercado editorial que ha pujado por ellos, de manera que ahora publican digitalmente, sí, pero también en papel, ambos formatos bajo un sello editorial -véase el caso de Rut Nieves, por ejemplo, que empezó auto editándose y ahora publica en Planeta-, mientras otros autores, como Gregorio Hernández, prefieren seguir auto editándose (- https://elpais.com/elpais/2018/06/08/escaparate/1528463277_551347.html -).

 

Autores como Stephen King o Arturo Pérez Reverte -por escoger dos autores exitosos y de calidad en sus respectivos géneros-, con una larga trayectoria en la edición convencional, publican digitalmente porque “lo digital” impregna completamente nuestra sociedad, y, finalmente, hoy por hoy, conviven las ediciones en papel y las digitales. La apuesta digital de ambos es muy interesante e incontestable: sus libros a precios asequibles y al alcance de todos.

Así pues, el LIBRO DIGITAL HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque proporciona libertad a los autores para publicar, con buenas regalías y con un mercado que es inmediatamente mundial -aunque con la conveniente posibilidad de publicar pensando en el mercado potencial de la obra-… 

EL LIBRO DIGITAL HA LLEGADO porque hay lectores que han incorporado significativamente en sus vidas la compra digital de libros digitales…, y porque una plataforma como Kindle tiene presente que algunos lectores seguimos prefiriendo los LIBROS EN PAPEL, así que nos permite comprar, digitalmente y por encargo, nuestro ejemplar en papel. 

Y HA LLEGADO PARA QUEDARSE porque el modelo de las plataformas de auto edición ya ha sido replicada por editoriales convencionales: el autor y su obra siguen pasando la criba editorial (de ella hablaremos en un próximo post), pero la edición y venta pasa por el papel y el libro digital.

Es por todas estas razones que, como coach literaria recomiendo a los autores con los que trabajo que tomen en consideración, la edición digital de su obra. 

Y yo misma, como autora, he recuperado uno de los títulos que publiqué en el siglo pasado -wow, ¡cómo sigue sonando eso del “siglo pasado”!-, y lo he auto editado en Kindle Amazon. 

¿Quieres leerlo?. Podrás hacerlo digitalmente, pero también podrás encargar un ejemplar en tapa blanda. ¿Qué tal?. ELIGE Y DALE AL BOTÓN.

(NOTA: es un libro en catalán, la otra de mis dos lenguas maternas)

 

FRAGMENTS D'UNIVERSOS PETITS

EDICIÓN PAPEL

EDICIÓN DIGITAL

¿QUIERES QUE PREPAREMOS JUNTOS TU PROPIA EXPERIENCIA LITERARIA?
¿QUIERES QUE PREPAREMOS TU PROPIA EXPERIENCIA EDITORIAL?

PUES DALE AL BOTÓN Y HABLAMOS

ESCRITORES CON ALMA DE “TRAPEROS”

EL ESCRITOR ES, POR NATURALEZA, COLECCIONISTA DE TRAPOS

Cierta iconografía envuelve a los escritores, situándolos en medio de un orden desordenado o abiertamente instalados en un desorden irresoluble. 

Es la iconografía de los escritores “traperos”.

El despacho de Einstein que, aunque famoso como científico, era también escritor

PERO, ¿QUÉ ES UN ESCRITOR "TRAPERO"?

Vayamos por partes. Recordemos, en primer lugar, qué es un “trapero” -¿o habría que decir qué “era” un trapero?-.

Un trapero es una persona que se dedica a recoger, comprar y vender trapos y otros objetos usados. 

El oficio, en rigor, no ha desaparecido, aunque sí que, en algunos lugares, ha mudado de forma y se ejerce de manera distinta a la que algunos probablemente recordamos -es una cuestión de edad; yo bajaba los periódicos viejos, envueltos en un pañuelo de fardos (“mocador de fer farcells”), al trapero que había en mi misma calle, casi a los pies de una Sagrada Familia, entonces, paralizada-.

Pañuelo fardero (mocador de fer farcells)
Presentación clásica
Versión "customizada"

Un escritor -sin adjetivos-, es aquella “persona que escribe”. 

Pero, ¿de dónde obtiene el escritor el material que alimenta su escritura?, y ¿qué hace con ese material?. 

Ya tratamos, en cierto modo, estas cuestiones en un post anterior https://mercemartiarolas.com/de-la-idea-a-la-accion-trabajando-la-comunicacion/

Pero, en esta ocasión, vamos a intentar hacerlo desde esta otra perspectiva: la del origen de la materia literaria.

Y ES QUE, SÍ, LOS ESCRITORES SOMOS "TRAPEROS"

Y lo somos porque “recogemos” y “compramos” trapos propios y ajenos -y otros objetos usados-, vivimos -iconográfica y mentalmente, sobretodo mentalmente- con todo ese material y, en un momento dado, lo transformamos en materia literaria. Después, en algún caso, queremos “vender” el resultado.

LA MATERIA DE LA INSPIRACIÓN: DE TRAPOS Y OTROS OBJETOS.

HABLA EL MAESTRO GARCÍA MÁRQUEZ

-y su sobrino Roberto-

García Márquez en Cartagena de Indias, año 2004

Ninguna aventura de la imaginación tiene más valor literario que el más insignificante episodio de la vida cotidiana

                     Gabriel García Márquez (1927-2014)

Uno de los sobrinos de García Márquez, relató, para la Fundación Gabo, de dónde extraía su tío la inspiración para los personajes e historias que recreó en su obra literaria:

“Torres García contó que en la familia García Márquez existía la vieja costumbre de que los adultos se reunieran en la casa de su abuela para narrarse las diversas anécdotas que les había ocurrido en los días que llevaban sin verse. “Era una tradición oral que Gabo bautizó como ‘Rincón Guapo’, que era la reunión de todos sus hermanos o de algunos de sus hermanos, y en esas reuniones normalmente se recreaban las vivencias que ellos habían tenido en Sucre, Aracataca, Barranquilla o en cualquier parte en donde habían vivido. Historias que luego él, después de escucharlas, las iba adaptando a su mundo literario”.

AMIGOS Y AMIGAS, ESCRITORES TODOS, AMONTONEMOS TODO LO QUE PODAMOS -LO SEPAMOS O NO-.

AMONTONEMOS PERSONAS, BUENAS Y MALAS, FEAS Y GUAPAS, QUERIDAS Y ODIADAS...

AMONTONEMOS OLORES Y SABORES, TACTOS, RUIDOS Y MÚSICAS...

¡AMONTONEMOS COMO BUENOS TRAPEROS!

PORQUE LLEGARÁ EL DÍA EN EL QUE TODA NUESTRA CHATARRA ALIMENTARÁ NUESTRA ESCRITURA...

HASTA LUEGO LIBRO MÍO -O CÓMO DESPEDIRSE DE UN MANUSCRITO-

SE ACABÓ, SÍ

Has trabajado en tu manuscrito. Has puesto corazón y cabeza en él. Mucha energía. Y tiempo, sí. Tiempo. Tanto tiempo le has dedicado, que ha formado parte de tus rutinas, de tus hábitos, que ha sido una de tus citas obligadas, aquellas que has atendido robando minutos a otras cosas…, todo porque él, tu libro, tenía que “ser”.

Tiempo de escritura...
tiempo de vida,
de extenuación,
de extrañeza y dudas

Pero…, ¡se acabó!. Ya está. El libro se terminó. Terminaste tu manuscrito. Y lo sabes. En realidad, tú lo sabes. Él te lo dice. Ojeas. Hojeas. Y sí, ¡se acabó!.

Y... ¿QUÉ TAL?, ¿CÓMO TE SIENTES?

Desconcertado, asombrado, perdido..., angustiado, vacío

Trabajando con distintos autores, he observado, al llegar a este punto, distintas reacciones -y sumo a ellas, las mías propias frente a mis propios libros-.

Por lo general, cierta sensación de desconcierto… “¿sí?, ¿de veras?, ¿se acabó?”. Y un algo parecido a “¿es posible que haya sido capaz de terminarlo?”. Entonces, brota una emoción muy intensa, casi próxima al llanto en algún caso; es una emoción íntima, profunda…, una emoción que enciende la piel.

Después, llegan las ganas de celebrar, de festejar.Es un momento eufórico: el deseo de abrazar, de reír, de brindar…

el asombro
la perplejidad
el llanto emocionado
la celebración

PREPÁRATE PORQUE LLEGA... EL DUELO

¿Solo?, ¿te has quedado solo? Puede parecértelo, pero es sólo una fantasía de tu mente; una emoción que te provoca este sentimiento

“Sientes un bajón de tu estado de ánimo, ya que estás perdiendo reforzadores. Los reforzadores son los momentos muy buenos de tu día a día que tienen un componente de esperanza. Son momentos especiales.” 

Francisco Tabernero, psicólogo

En la escritura -y especialmente en la escritura creativa-, los individuos nos implicamos en un sentido integral. Es un acto en el que “volcamos”, literalmente, un complejo universo de emociones y sentimientos, y, también, unas cuantas creencias.

Hay “algo” que queremos contar y que, por alguna razón, está unido a nosotros en términos “subcutáneos”. También existe un deseo, una motivación aspiracional: el propio libro como objeto final y alcanzar, con él, a lectores. Puede quien le añada dosis de ambición profesional, la voluntad de ocupar un lugar en la Literatura… 

Y a esta suma de elementos -diría, “condimentos”-, le añadimos un factor muy importante y que ya se ha destacado al principio de este post: tiempo, el tiempo personal que dedicamos al proceso de la escritura y que se convierte en un acto permanente en nuestra vida, en nuestro día a día, con algún ritual incluido -café en determinada taza y no otra, cierta música ambiental, el silencio de la casa…, el espacio concreto en el que trabajamos-.

Pues bien, ahora, todo eso… se ha terminado. Se acabó.

Y no siempre, pero en ocasiones hay autores que no saben, no pueden afrontar este desenlace: no viven el duelo sino que se empeñan en… agonizar.

Sí, he visto cómo algunos autores, después de las primeras reacciones e instalados en este duelo psicológico, se resisten a dar por terminado su manuscrito. Se aferran a él. Se aferran personalmente. Lo releen, vuelven a corregirlo…, con una voluntad “ultracorrectora” con la que posponer la probabilidad de una exposición pública del texto por miedo a las críticas o al rechazo. En ocasiones, estos autores añaden nuevos elementos bajo riesgo de abultar innecesariamente un material ya completo, sin querer darse cuenta de que el lector va a detectar -de manera infalible-, lo sobreañadido al original, esas incorporaciones de última hora que, sencillamente, no son necesarias y ocupan un lugar que no les corresponde.

En otros casos, la celebración se prolonga largamente, contagiando un nuevo tiempo que, como veremos, ya es tiempo de “otra cosa”. Es una celebración gradualmente enfermiza porque se dilata con la pretensión -no del todo consciente por parte del autor-, de instalarse permanentemente en ese estado álgido en el que la dopamina se “enciende” y “brilla” por todo el cuerpo, vibrando en el cerebro: pero las celebraciones duran un tiempo más o menos breve; significativo, pero breve, porque así es su naturaleza. Y, así, en rigor, la celebración, debe terminar para que, sencillamente, la vida continúe…

Como acompañante literaria -de acuerdo, como coach literaria-, también me corresponde, si el autor me lo permite, ayudarle a pasar por este duelo, a vivirlo, “disfrutarlo” y… superarlo.

PORQUE LA VIDA CONTINÚA, SÍ: SIGUE VIVIENDO

Las imprentas: cuando la tinta difundía las ideas

Si me permites una recomendación… Deja reposar el manuscrito unos días. No vuelvas a leerlo. No lo retoques. Déjalo descansar; que repose, sí. Descansando él, tú, autor,  te vas a distanciar, saludablemente, de la fiebre de la escritura y te prepararás, mental y anímicamente, para elegir los siguientes pasos.

¿QUÉ PASOS SON LOS SIGUIENTES...?

Probablemente, si has llegado hasta aquí, ahora, con tu manuscrito terminado, quieres verlo publicado. 

Generalmente, a este estadio se le atribuye una cierta complicación cuando, en realidad, es más fácil de resolver de lo que pudiera parecer.

Como punto de partida, planteémonos algunas primeras posibilidades:

¿Has trabajado solo o has trabajado con un acompañante o coach literario?

¿Cómo imaginas tu libro?, ¿en papel?, ¿digital?, ¿en ambos formatos?.

¿Piensas en una editorial o te estás planteando autoeditar?

Pero de esto hablaremos próximamente…

Mientras tanto, ¿quieres que empecemos a trabajar?. Entonces…