EL SISTEMA VAC EN LA ESCRITURA: DE MICROSCOPIOS Y TELESCOPIOS. (Probadlo y me contáis…)

EL SISTEMA VAC EN LA ESCRITURA: DE MICROSCOPIOS Y TELESCOPIOS

vacUltimamente, estoy reflexionando en detalle acerca de la “maquinaria” que ponemos en marcha los “escribidores” cuando escribimos, qué recursos más íntimos convertimos en las herramientas con las que crear nuestros textos.

No creo que mis reflexiones contengan extraordinarias revelaciones, pero sí creo que puede ser útil traducir el “acto de escribir” en un proceso bajo la mirada que me aporta la PNL.

Y me explico. Llegué a la Programación Neurolingüística desde Noam Chomsky (1928), en los ya un poco lejanos años universitarios. Recuerdo una expresión que utilizó la profesora al explicar la Gramática Generativa que, desde EEUU, el lingüista lideraba: “las palabras llaman a las palabras”. Me pareció un punto de partida absolutamente fascinante.

Que “las palabras llamen a las palabras” tiene mucho que ver, desde mi punto de vista, con “el estilo” y la “belleza literaria”, con la arquitectura de la frase, del párrafo, del texto. Bajo esta inspiración se hace posible elegir el verbo adecuado en su conjugación más conveniente o el adjetivo preciso para el sujeto oportuno.

Cuando trabajo con autores –noveles o no-, siempre acudo a este principio para que, en lo posible, su estilo madure en sus manos desde el reclamo de las palabras que cada uno de ellos elige para su construcción literaria.

Del mismo modo, conforme adquirimos una visión más amplia del texto, también el tema elegido reclama sus propias palabras, y el argumento requiere que los acontecimientos que en él se suceden sean productos los unos de los otros. Recuerdo, no hace mucho, el trabajo compartido con una autora que avanza en un texto que bien pudiera ser un thriller, y en el que, de repente, teníamos un asesinato… sin ninguna finalidad en el desarrollo de la historia. Esto nos situaba en una encrucijada: o bien el asesinato no era necesario y tenía que ser eliminado o bien el asesinato tenía que adquirir un propósito, un fin, dentro de la historia. No voy a revelar aquí la elección de la autora.

microscopio y señorLA ESCRITURA ES UN TRABAJO EN EL QUE SE ALTERNA, CONSTANTEMENTE, LA MIRADA MICROSCÓPICA Y LA TELESCÓPICA. De lo mayor a lo menor, de lo menor a lo mayor. De lo particular a lo general, de lo general a lo particular. Es un ejercicio fabuloso, especie de gimnasia mental muy oxigenante que alimenta la solidez de un texto en forma y fondo.mujer con telescopio

EN ESTE EJERCICIO MENTAL HAY, A SU VEZ, UN CONTINUO VIAJE entre el “yo” del autor y su condición escribiente. Es un viaje constante entre el mundo interno de la persona que escribe y su escritura.

Al fin y al cabo, cuando alguien escribe lo hace con propósitos variados, pero desde, creo, un común denominador: explicar. “Explicarse a sí mismo” y “explicar a los demás” –sí, de nuevo el viaje “dentro-fuera”-.

PERO, ¿QUÉ MAQUINARIA SE PONE EN MARCHA CUANDO ALGUIEN EMPIEZA  A “EXPLICAR”?.

Hay muchas maneras de intentar aprehender el “proceso creativo”. La complejidad de nuestro cerebro propicia varios caminos y un sinfin de interpretaciones, sumado al universo de las emociones… Para no perderme en tan amplio espectro de posibilidades y gracias a las experiencias que vengo compartiendo con distintos “escribidores”, la PNL me aporta un sistema de trabajo que, por lo general, produce resultados sensacionales: remitir a cada autor a su propio sistema VAC.

vac esquemaEL SISTEMA VAC es el conjunto de experiencias VISUALES, ACÚSTICAS y CINESTÉSICAS que los humanos experimentamos constantemente, y cuya “huella” acumulamos a lo largo de nuestra vida. Desde la memoria, el sistema VAC es el “depósito” de lo visto, lo oido, lo tocado, lo olido y lo saboreado. Son las experiencias de nuestros sentidos impregnando nuestro conocimiento del mundo y de la vida.

Cuando, como escritores, queremos explicar “algo”, ese “algo”, sea de la naturaleza que sea, nos remite a un viaje interno que nos devuelve a nosotros mismos, a nuestra experiencia. Desde luego, en ese viaje, visitamos nuestras creencias, nuestros valores, nuestra forma de pensar, ese “mapa mental” propio que construye nuestra posición en el mundo. Todo ello, por lo general, es el mirada macroscópica desde la que queremos enfocar nuestra creación literaria.

Vengo observando, sin embargo, lo difícil que nos es, a menudo, querer “comprimir” esa mirada desde “el telescopio vital”. El TODO que queremos explicar puede desbordarnos, abrumarnos, confundirnos, perturbarnos… Tenemos “taaaanto” por decir y está todo ahí, en nuestra cabeza, esperando encontrar el modo de salir, que, en algún momento, podemos perdernos y no sabemos encontrar el modo de que, al fin, todo fluya…

Es en estos momentos cuando sugiero al autor con el que esté trabajando –y, muchas veces, ese autor soy yo misma-, que, en primer lugar, se relaje, que sacuda los hombros y un poco la cabeza –sólo un poco, tampoco es cuestión de marearse-. Por lo general, elijo que lo haga de pie, con espacio a su alrededor, con mucho aire que le envuelva y limpie sus pulmones… Y empezamos un viaje hacia su sistema VAC: recurrimos al microscopio.microscopio y señor

Conectar con la memoria que nuestros sentidos han dejado en nosotros con respecto a una situación, a un escenario, a unos personajes… -el sabor de aquel zumo de naranjas recién exprimidas, mientras el olor a jazmín en una noche de verano inundaba el ambiente en aquella terraza por la que corría una brisa refrescante que nos golpeaba la piel, con las voces de nuestros amigos, en animada conversación, susurrando en nuestro oído, la mirada puesta en un cielo limpio y estrellado…-, nos sirve para deshacer una madeja y empezar a tirar del hilo que, tarde o temprano –y, por lo común, es bastante temprano-, nos va a permitir saber “qué” queremos explicar, “para qué” queremos explicarlo e, incluso, “cómo” queremos explicarlo –quizás, después de recrear la escena en la terraza de verano, sepamos que queremos hablar de “la amistad”, “de la salud”, “del verano”, “de las vacaciones”… o “del sentido de la vida”, y sepamos “para qué” y “cómo” queremos explicarlo. Podremos, pues, utilizar ahora, de nuevo, el telescopio-.mujer con telescopio

EN ESTE PUNTO, TODAVÍA TENEMOS POR DELANTE UN LARGO VIAJE HACIA EL TEXTO FINAL. Pero el viaje ahora ha empezado y, de alguna manera, el camino se nos revela, poco a poco, con cierta extraña, mágica, claridad. PROBADLO Y ME CONTÁIS.maquina de escribir dibujo

 

 

 

 

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