EL CENTAURO. PUBLICADO.

ANTOLOGÍA POÉTICADespués de un largo silencio, de años sin publicar, el próximo 23 de Junio aparecen en la antología “Erotismo Poético II”, unos versos míos que la avispada editorial Diversidad Literaria ha querido incluir.

Mi nombre y, lo más importante, mis versos, se suman al nombre y los versos de autores venezolanos, puertorriqueños, argentinos, mexicanos, españoles…. Un verdadero honor formar parte de este numeroso grupo de “malalts de lletres” -“enfermos de letras”-.

Escribir es un acto generalmente íntimo que se practica en soledad, una soledad necesaria para que el “escribidor” encuentre la historia que quiere contar y elija las palabras y el modo cómo quiere contarla.

A menudo, escribir es también una de las maneras como los humanos podemos explicarnos a nosotros mismos quienes somos y cómo es el mundo del que formamos parte.

Y no todos, pero sí algunos “escribidores”, escribimos, además, alimentando el deseo, la necesidad, de poder compartir con otros nuestras palabras impresas. Tenemos la voluntad de tener “lectores”.

Sí, yo pertenezco a esta clase de escritores. Siempre que he escrito, he pensado en ser, en algún momento, tarde o temprano, “leída”.

Todavía recuerdo la primera vez que tuve entre mis manos mi primera historia convertida en libro. Fue emocionante. Lo repetí varias veces más y, entonces, llegó el silencio.

Ocupada en asuntos varios, sencillamente, dejé de escribir y de publicar. Me entretuve en hacer, observar, escuchar…, me entretuve en casi cualquier cosa menos en escribir las historias que visitaban mi cabeza y que yo dejaba escapar sin razón aparente… Siempre me arrepentí de que así fuese, hasta que, un día cualquiera, me dí cuenta de que el arrepentimiento se había convertido en una pesada carga, estéril y paralizante. Lo entendió primero mi cabeza. A mi corazón, le llevó un rato más comprenderlo, aunque era quien mejor sabía lo que estaba pasando. Fue entonces, cuando me senté delante del ordenador, coloqué los dedos sobre el teclado y… la magia empezó de nuevo.

Escribí unos versos. Los primeros en mucho tiempo. Son los versos que ahora verán la luz. Me siento feliz, íntima, sincera, vitalmente feliz.

Sigo escribiendo. Ando ocupada en una vieja historia que he recuperado del cajón de las historias pendientes. Me doy cuenta de que la historia ha mejorado significativamente desde que la concebí, años atrás, y me siento agradecida. El tiempo de silencio no ha sido tan inútil como pensaba. Las experiencias acumuladas, las personas con las que me he cruzado, las que han llegado y se han ido, las que se han quedado, me han ayudado, todas, a crecer. Apasionante. Y volveré a publicar. Es inevitable.

Seguiré, también, acompañando a otros “escribidores”. Procuraré ayudarles a que encuentren, también ellos, sus historias, a que encuentren el mejor modo de contarlas… Les animaré para que sus historias, si así lo desean, terminen publicadas y a que puedan ofrecer, de sí mismos, su rostro de escritores.

Se cierra la cuadratura del círculo. Al menos de momento. Está bien. Una tímida plenitud me visita. Haré lo posible para que, esta vez, se quede…

Por cierto, “el centauro” es el título de mis versos…